9 de abril de 2013

Respuesta a una madre de familia sobre lo que es "Ser Docente"


Ser docente es muy fácil.

Es fácil ser docente cuando una madre de familia te dice que no sabes dar tu clase, mientras ella nunca ha trabajado en un salón comunal convertido en aulas improvisadas con paredes de plywood, donde hace calor, no hay iluminación ni ventilación apropiada, y si uno le da la espalda al grupo por un minuto para copiar en la pizarra empieza la guerra de papeles entre aulas (porque es mentira que se les puede hacer un dictado en inglés para no darles la espalda). 

Es fácil ser docente cuando una madre de familia te dice que no sabes dar tu clase, y ella no sabe lo que es tener que dar una clase DE UN IDIOMA sin poder trabajar las partes de ESCUCHA y HABLA, porque 100 estudiantes haciendo ruido al mismo tiempo no permiten que ni uno mismo escuche lo que dice. 

Es fácil ser docente cuando una madre de familia te dice que no sabes dar tu clase, cuando ella nunca ha tenido que trabajar de guarda de seguridad, orientador, conserje y en incluso personal administrativo, porque la institución está dividida en dos recintos y no alcanza el personal para todo lo que se debe hacer. 

Es fácil ser docente cuando una madre de familia te dice que no sabes dar tu clase, cuando ella no sabe lo que es ir a trabajar sin recibir ni un cuarto del salario solo porque al MEP le cuadra dejarse el salario de uno ganando intereses unos cuantos meses antes de dárselo, como si comiera aire, y pagara la universidad con hojas de banano, y comprara tinta, papel, fotocopias (que muchas veces uno termina regalando), y pagara su transporte diario de sede a sede entre el tiempo de recreo o el almuerzo (que por cierto no sustenta por andar corriendo), con billetes de Gran Banco.

Es fácil ser docente cuando una madre de familia te dice que no sabes dar tu clase, cuando ella no sabe lo que es querer innovar en la clase mientras la institución no cuenta con equipo mínimo como un tele, un proyector, o al menos parlantes. Peor aún, cuando hay aulas que no tienen un toma corriente en caso de querer ver un video con la computadora. 

Es fácil ser docente cuando una madre de familia te dice que no sabes dar tu clase, cuando ella no ha tenido que lidiar con un colegio que no cuenta con fotocopiadora propia, y la única fotocopiadora cercana a la institución permanece cerrada o en mal estado, y se debe tener bajo la mangaun plan B, o C, o D, o E... solamente, seguro solamente, para que no digan que uno no sabe dar su clase. 

Es fácil ser docente cuando una madre de familia te dice que no sabes dar tu clase, cuando ella no sabe lo que es olvidarse de sus problemas personales, mientras tiene que lidiar con los problemas personales, berrinches sin motivo, madrazos, malacrianzas, reclamos, o servirle de pañuelo de lágrimas a 30 adolescentes, al mismo tiempo. Eso, y atender a padres y madres de familia cada día con el doble de problemas que sus hijos. 

Es fácil ser docente cuando una madre de familia te dice que no sabes dar tu clase, cuando ella no se ha tenido que quebrar la cabeza por años en la universidad, y no ha tenido que mandar al carajo su salud tomando café o bebidas energizantes por montones para poder salir con los trabajos de la universidad, dormir media hora y levantarse para irse a trabajar de nuevo, y llegar al trabajo a soportar los problemas personales, berrinches sin motivo, madrazos, malacrianzas, reclamos, o servirle de pañuelo de lágrimas a los mismos 30 adolescentes.

Es fácil ser docente cuando una madre de familia te dice que no sabes dar tu clase, además, cuando ella no ha tenido que escuchar cómo personas ajenas al gremio afirman incluso que uno no es un profesional, porque no usa saco y corbata, o no está sentado detrás de un escritorio en una oficina.

Es fácil ser docente cuando una madre de familia te dice que no sabes dar tu clase, y ella seguramente no es tratada regularmente con términos como "vagabundo", "chupa sangre", "roba sueldos", "vividor del Estado", "LADRÓN (Sí, hasta LADRÓN me han dicho)", "Sindicalista (de modo peyorativo)", "Pedante", y otros términos ofensivos pertenecientes frecuentemente a quienes no vieron los valores y la moral fomentados en sus familias, situación que se suele sintetizar como "lo que parece que le enseñan en el colegio..." 

Es fácil ser docente cuando una madre de familia te dice que no sabes dar tu clase, cuando ella no sabe qué son inteligencias múltiples, estilos aprendizaje, e incluso técnicas de estudio (y tal vez presuma que los profesores contamos con una memoria USB la cual se le mete en la oreja a cada estudiante, y mágicamente adquieren el conocimiento necesario). 

Es fácil ser docente cuando una madre de familia te dice que no sabes dar tu clase, cuando ella, más allá de solo dar una clase, nunca ha tenido que llegar a casa a preparar la clase del día siguiente, hacer planeamientos, informes, adecuaciones curriculares, pruebas escritas, planear trabajos extraclase, revisar pruebas escritas, revisar trabajos extraclase, preparar planes de los diferentes comités de la institución en que se encuentra, pensar en el acto cívico de tal día, o que en el mural para el otro día, o analizar si es posible llevarlos o no de gira a algún lugar de interés, o si mejor no hacerlo aunque sería bonito y formativo porque no falta un tata que se llegue a quejar a la dirección, y mejor evitar problemas. 

En fin, es fácil ser docente cuando una madre de familia te dice que no sabes dar tu clase, y ella más allá de simplemente carecer de cualquier criterio técnico o formación académica que le permita hacer semejante afirmación, NUNCA HA ESTADO FRENTE A UNA CLASE.

6 de abril de 2013

Resultados inesperados de una taza de café una tarde de sábado

¿Escribir sobre qué? No sé. Solo escribir. Dejar salir todo eso que afecta, que corta, que sangra o sonríe y que puede sanar.

Se escribe porque a veces duele, o solo se escribe porque no cabe la alegría en el cuerpo. A veces solo se escribe para pasar el rato y espantar la soledad, la que realmente acosa. 

Hoy una amiga me dijo que había decidido comprar un cuaderno para escribir sobre todo lo que le atormenta, y así dejarlo salir, sin necesidad de atormentar también a sus amigos con sus historias tristes. "Sus víctimas" nos llama. Yo le pregunté porqué no me las enseñaba, y me dijo que eran muy personales. Le dije entonces que abriera un blog. Además ya casi nadie los lee con todo eso de facebook y twitter. 

Lo que ella hizo tiene sentido, tanto que me hizo escribir este post. Cuando yo tenía 15 años comencé a escribir. Conseguí un cuaderno viejo que mi hermano ya no usaba, y le di otro uso más que las tareas del colegio. Escribía sobre todo; dibujaba, lloraba, me quejaba, amaba perdidamente, o solo guardaba silencio. Alguna vez llegué a escribir un par de letras parecidas a un verso, porque entre otras cosas quería ser cantante de rock. Roco es lo que voy a terminar siendo a la vuelta de uno años. 

Pero en fin, lo curioso del cuadernito es que que en algo me ayudó a organizar ideas, digamos, al menos en el papel, porque en la cabeza nunca han estado organizadas. Aun lo conservo. 

Cuando llegué a quinto año pues nos tocó hacer el examen de redacción y ortografía. Toda una sorpresa es que la profesora de español siempre me pasaba al frente a leer mi redacción cuando practicábamos en clase. Yo y mis nervios. Siempre temblaba al frente. Este al que ahora llaman profesor. 

Lo mejor de ese año es que descubrí que me gustaba escribir. La profe decía que yo tenía una forma de escribir algo ácida. Decía que yo tenía la cualidad de burlarme de ciertas personas o situaciones sin que se dieran cuenta, y decía también que me hiciera periodista aunque terminara como don Parmenio. Quise serlo, pero las vuelas de la vida me tienen en un aula, enseñando otras vainas.

Aunque moría de miedo al pasar al frente a expresar lo que nunca de otra forma hubiese dicho, debo decir que me gustaba mucho ver la reacción en la cara de la gente. Era como si dijeran "Yo siempre he pensado en eso, pero nunca se me hubiese ocurrido decirlo o escribirlo". Al final terminaba diciendo otras cosas; conforme las reacciones de mis compañeros, variaba un poco la lectura e improvisaba. Era curioso. Creo que aún guardo algunas de esas redacciones. 

Escribir no es solo desahogarse, o buscar fama como algunos comerciantes creen. Escribir es solo abrir completa la llave del agua, es soltar el freno de la bicicleta en una pendiente, o puede decirse que es saltar al vacío sin preocuparse del paracaídas. Escribir es solo dejarse ir y no pensar tanto en la gramática, porque mientras las ideas fluyen no hay tiempo para reglas, medidas, formas, restricciones. Los puntos no caben en la mente, no se piensan, nadie piensa con sangrías, nadie piensa en párrafos. Primero se debe dejar salir todo, y si luego algo no se logra entender pues ahí vendrán los puntos y comas, pero no todo al mismo tiempo. Eso, en el caso de que alguien más lo vaya a leer. Si el texto no va a ser leído por nadie más no tiene ninguna necesidad de ser editado para su lectura. 

A fin de cuentas escribir no requiere talento, es solo plasmar en el papel (o la computadora) lo que se piensa, aunque nunca todo sale, y al leerlo darse cuenta de alguna forma de lo que uno piensa, o siente, o tiene ahí dentro y no sabe. Nada está bien o mal escrito. Decir que alguien escribe bien o mal, es como discutir cuál participante de Miss Universo es más bonita. Decir quién escribe bien o mal, es igual que decir quién es buen o mal lector solo porque ha leído muchos o pocos libros.

Eso sí, nadie escribe sin razón. Nadie escribe sin gusto o motivación, y el que diga que escribe sin sentir lo que escribe, trabaja inventado horóscopos o libros de texto. Se escribe porque se siente algo, porque hace falta sacarlo, o plasmarlo; que no se pierda en el próximo ciclo del sueño. Se escribe porque se desea habitar en un pedacito de corazón de alguien, o se escribe porque se venció la hipoteca y se anda en busca de otro corazón. También se escribe para recordar y advertir sobre cuáles corazones son ya inhabitables.  

Se escribe a veces porque no se es tan valiente como para estar frente a alguien y dejar que sea la boca quien diga lo que se debe. 

Se escribe para facilitar despedidas. Se escribe para acortar distancias. Se escribe para no olvidar.  

Si me preguntan qué he escrito, pues nada más que prosas tontas, cuentos retorcidos a los que nunca sé dar final, y poemas que no riman mucho, pero que a fin de cuentas sirven para escupir sentimientos bueno o malos, no importa, pero que nada tienen que hacer dentro de mí, pues tal vez deberían haber sido regalados a alguien más en lugar de hacer eco en la mente de quien ya no los necesita. Se escribe para hacer catarsis, como dijo una vez Amorexia. 

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