14 de octubre de 2013

Retomando el hábito

Hace tiempo había perdido la afición por inventarme algo, de crear realidades fantasiosas, tal vez porque ya de por sí mucho en mi vida era (o es) una fantasía constante. El caso es que más por una promesa que me hice a mí mismo hace casi tres años fue que comencé con esta historia, y le he dado muchas vueltas y le he ido cambiando mucho al argumento, y debo decir que no ha habido forma de darle aun final, pero ahí va poco a poco, dándole chance a los personajes de que evolucionen.

La verdad es que no creo que vaya más allá de un proyecto aficionado, aunque si algún día lograra un premio Magón no me enojaría. 

Lo chistoso es que conforme he ido avanzando con esto ha habido tiempos, meses, en los cuales no me da por escribir un renglón, o pensar al menos en una idea, un punto de giro al menos, y en cambio hay otros días en los que siento que debo dejar lo que sea que estoy haciendo para encender la computadora y, abrir el documento y darle un poco más de forma a la idea. 

Ha sido una "experiencia" algo interesante pues de cierta forma cada persona diferente que he ido conociendo en este tiempo me ha ayudado a aportarle más detalles a los personajes y hacerlos más reales. Pero bueno, el caso es que aquí hay un pequeño fragmento de la historia en la que al menos me entretengo. Esta es de las partes que más me gustan. 

Comentarios y demás son bien recibidos. 

....

El bote desde Tortuguero hacia el puerto de La Pavona salía a las tres de la tarde como cada viernes, desde el atracadero justo al lado de los pilotes desgastados de cemento que sostenían el viejo armatoste de madera del bar La Culebra, sobreviviente a medias sobre el agua pasante de la laguna.  Una vez iniciado el recorrido el bote dejaba la laguna para  adentrarse en la montaña a través el río La Suerte hasta llegar al río La Pavona y seguir hasta el puerto, sin embargo debido al pasar de los años La Pavona se había llenado de sedimento al punto que durante los últimos días de uso los mismos turistas tenían que bajarse del bote para empujar hasta llegar al cauce del río La Suerte y viceversa. En cualquier caso una vez en el río La Suerte, el cual tenía un caudal mucho más amplio, se podría decir que el bote ya marchaba sobre ruedas hasta llegar a Tortuguero (o sobre agua más bien, aunque nunca faltaba un tronco que la última llena pudiera haber dejado atravesado por ahí, escondido bajo el agua, como esperando al primer bote en pasar para hacerle una zancadilla). Debido a tal situación un día de tantos alguien tiró un puente sobre La Pavona y se las arreglaron para que los autobuses y demás carros pudieran llegar directamente hasta La Suerte.

Uy muchacho, qué calor ¿verdad? ¿Usted vive acá?” – Comenzó a conversarle a Juan Pedro una mujer sentada en el asiento de al lado en el bote. Ella era morena, joven, algo pequeña y de unos grandes ojos café claro, en la cual Juan halló incluso cierto semblante de virgen Inca, de esas que año con año describía a sus estudiantes como las mujeres destinadas a morir sacrificadas como seña de agrado a los dioses.

“Tal vez de tanto rezarle al dios sol es que terminan con esa piel color de agua de río revuelto” - Pensó Juan Pedro al analizar los brazos desnudos de la mujer, sin importarle que ella hacía ratos había notado tal fijación, y había apuñado sus mano sobre sus rodillas apretadas. 

“¿Usted es profesor verdad?”

“Sí ¿Cómo lo sabe?”

“Por ese bolso del sindicato. Los sindicatos no tienen tan buena fama como para que alguien que no es agremiado les haga propaganda”

“Cierto ¿Y usted trabaja en el minisúper de don Arturo?

“Sí ¿Cómo supo?”

“Por esa bolsa que lleva en la mano. Don Arturo no es tan amable como para que alguien lleve una bolsa plástica con su nombre estampado más allá del trayecto entre el súper a su casa, a no ser por desconocimiento o fuerza de costumbre. Y dado que yo la he visto unas cuantas veces por el pueblo, sospecho que no es una cuestión de desconocimiento. Eso o es usted muy despistada.”

Un tronco grande, tosco, que seguramente la corriente había arrancado río arriba una de tantas noches de lluvia, había decidido detener su curso natural hacia el mar y alojarse justo sobre un banco de arena que el río había formado en lo que el experimentado botero consideraba la parte más profunda de esa sección del río, y por lo tanto la mejor para dirigir el largo bote sin problemas. Un golpe seco, inesperado, un pequeño salto fuera del mundo, gravedad engañando al estómago, y un poco de agua en el rostro de ambos. Una sonrisa juguetona por un lado, una mirada insípida, pero incisiva por el otro.  

“Uy, mi brazo quedó empapado”

“Aquí hay un pañuelo”

Él sacó de una de las bolsas traseras de su pantalón un pañuelo perfectamente doblado y recorrió lentamente con su mano toda la longitud del brazo izquierdo desnudo de la mujer, para luego secar con su pañuelo unas cuantas gotas de agua, restantes, permanentes.     

Maldita excusa de ser un caballero. Por eso no me gusta siquiera voltear a ver a los desconocidos; Comenzamos hablando del clima, y del trabajo, luego le seco el agua del brazo, nos quejamos de los malos amores, y seguro después compartimos un rato en silencio, si se le puede llamar silencio, o tal vez dos ratos, y al final ya somos dos desconocidos que no nos hablamos más o lo hacemos de mala gana. Malditos troncos ocultos en el agua y su afición por joderme la vida.”

Juan Pedro ya iba secándole el brazo derecho, seco desde antes de abordar el bote, cuando de repente ya el bote estaba en el atracadero del rio La Suerte y el botero en la proa con la mano apoyada en el techo del bote en silencio esperando que ambos, los únicos aun en el bote, se bajaran para ir a tomar café al rancho donde se esperaba el autobús hacia Cariari. Sin decir siquiera un seco adiós ella se levantó del asiento de prisa, se bajó del bote tomando sin parar un pesado maletín que más tenía forma de un liviano hasta nunca, corrió, cruzó el parqueo aledaño al atracadero, y se subió a un camión ganadero, sin muestra alguna de boñiga ni ganado, cuyo conductor tenía más pinta de muñeco de cera de Clint Eastwood que de andar amarrando vacas por ahí. Por entre el los reflejos del sol en el parabrisas del camión Juan Pedro logró ver cómo un beso apasionado les quitó las ganas de saludarse con una o dos palabrillas genéricas. 

Malditos troncos de tierra firme que tienen por afición matarme el impulso

Juan nunca más volvería a verla, nunca tampoco pensó en ir donde don Ramiro a preguntar por su nombre al menos. De todos modos don Ramiro en serio le caía mal. 


   

11 de julio de 2013

Lo que opino sobre el famoso salario para candidatos presidenciales

Ok. Resulta que se pide un "Salario" para los candidatos a presidentes, debido a que deben dejar sus trabajos para dedicarse a hacer campaña. Por otro lado argumentan que este "Salario" viene a incentivar que personas de clases baja también aspiren a una candidatura. Digamos que la propuesta tiene lógica, sin embargo procedo a exponer ciertas dudas que han ido apareciendo y se salen de mi entendimiento: 


1. Si yo, tico pelado promedio, acudo a uno de los partidos que están haciendo esta propuesta y digo que quiero ser candidato, me dan una fichita para hacer fila, o por lo contrario para aspirar a una candidatura debo tener mil amistades y gran influencia dentro del partido, al punto de incluso volar puñaladas a mis propios compañeros? 



2. Dado que están pidiendo un salario para que cualquier tico, incluso pobre, pueda ser candidato, por qué proponen la suma de 7.5 millones de colones por mes? No creen que está muuuuuuy por arriba de lo que ganamos la mayoría de Costarricenses? Por qué entonces no proponen un salario base promedio, el cual de por sí ya está por encima de lo que gana el tico promedio? 



3. En lugar de proponer salarios para candidatos presidenciales, por qué no piden que se fiscalice mejor la millonaria deuda política? Por qué no mejor piden que haya mejores formas de controlar los gastos en transporte y otros rubros tan poco supervisados? O será que ya nadie se acuerda del despelote por facturas de deuda política que curiosamente no calzaban durante las elecciones pasadas? 



4. Qué será del país con personas que quieren que les paguen, antes de iniciar a trabajar?

9 de abril de 2013

Respuesta a una madre de familia sobre lo que es "Ser Docente"


Ser docente es muy fácil.

Es fácil ser docente cuando una madre de familia te dice que no sabes dar tu clase, mientras ella nunca ha trabajado en un salón comunal convertido en aulas improvisadas con paredes de plywood, donde hace calor, no hay iluminación ni ventilación apropiada, y si uno le da la espalda al grupo por un minuto para copiar en la pizarra empieza la guerra de papeles entre aulas (porque es mentira que se les puede hacer un dictado en inglés para no darles la espalda). 

Es fácil ser docente cuando una madre de familia te dice que no sabes dar tu clase, y ella no sabe lo que es tener que dar una clase DE UN IDIOMA sin poder trabajar las partes de ESCUCHA y HABLA, porque 100 estudiantes haciendo ruido al mismo tiempo no permiten que ni uno mismo escuche lo que dice. 

Es fácil ser docente cuando una madre de familia te dice que no sabes dar tu clase, cuando ella nunca ha tenido que trabajar de guarda de seguridad, orientador, conserje y en incluso personal administrativo, porque la institución está dividida en dos recintos y no alcanza el personal para todo lo que se debe hacer. 

Es fácil ser docente cuando una madre de familia te dice que no sabes dar tu clase, cuando ella no sabe lo que es ir a trabajar sin recibir ni un cuarto del salario solo porque al MEP le cuadra dejarse el salario de uno ganando intereses unos cuantos meses antes de dárselo, como si comiera aire, y pagara la universidad con hojas de banano, y comprara tinta, papel, fotocopias (que muchas veces uno termina regalando), y pagara su transporte diario de sede a sede entre el tiempo de recreo o el almuerzo (que por cierto no sustenta por andar corriendo), con billetes de Gran Banco.

Es fácil ser docente cuando una madre de familia te dice que no sabes dar tu clase, cuando ella no sabe lo que es querer innovar en la clase mientras la institución no cuenta con equipo mínimo como un tele, un proyector, o al menos parlantes. Peor aún, cuando hay aulas que no tienen un toma corriente en caso de querer ver un video con la computadora. 

Es fácil ser docente cuando una madre de familia te dice que no sabes dar tu clase, cuando ella no ha tenido que lidiar con un colegio que no cuenta con fotocopiadora propia, y la única fotocopiadora cercana a la institución permanece cerrada o en mal estado, y se debe tener bajo la mangaun plan B, o C, o D, o E... solamente, seguro solamente, para que no digan que uno no sabe dar su clase. 

Es fácil ser docente cuando una madre de familia te dice que no sabes dar tu clase, cuando ella no sabe lo que es olvidarse de sus problemas personales, mientras tiene que lidiar con los problemas personales, berrinches sin motivo, madrazos, malacrianzas, reclamos, o servirle de pañuelo de lágrimas a 30 adolescentes, al mismo tiempo. Eso, y atender a padres y madres de familia cada día con el doble de problemas que sus hijos. 

Es fácil ser docente cuando una madre de familia te dice que no sabes dar tu clase, cuando ella no se ha tenido que quebrar la cabeza por años en la universidad, y no ha tenido que mandar al carajo su salud tomando café o bebidas energizantes por montones para poder salir con los trabajos de la universidad, dormir media hora y levantarse para irse a trabajar de nuevo, y llegar al trabajo a soportar los problemas personales, berrinches sin motivo, madrazos, malacrianzas, reclamos, o servirle de pañuelo de lágrimas a los mismos 30 adolescentes.

Es fácil ser docente cuando una madre de familia te dice que no sabes dar tu clase, además, cuando ella no ha tenido que escuchar cómo personas ajenas al gremio afirman incluso que uno no es un profesional, porque no usa saco y corbata, o no está sentado detrás de un escritorio en una oficina.

Es fácil ser docente cuando una madre de familia te dice que no sabes dar tu clase, y ella seguramente no es tratada regularmente con términos como "vagabundo", "chupa sangre", "roba sueldos", "vividor del Estado", "LADRÓN (Sí, hasta LADRÓN me han dicho)", "Sindicalista (de modo peyorativo)", "Pedante", y otros términos ofensivos pertenecientes frecuentemente a quienes no vieron los valores y la moral fomentados en sus familias, situación que se suele sintetizar como "lo que parece que le enseñan en el colegio..." 

Es fácil ser docente cuando una madre de familia te dice que no sabes dar tu clase, cuando ella no sabe qué son inteligencias múltiples, estilos aprendizaje, e incluso técnicas de estudio (y tal vez presuma que los profesores contamos con una memoria USB la cual se le mete en la oreja a cada estudiante, y mágicamente adquieren el conocimiento necesario). 

Es fácil ser docente cuando una madre de familia te dice que no sabes dar tu clase, cuando ella, más allá de solo dar una clase, nunca ha tenido que llegar a casa a preparar la clase del día siguiente, hacer planeamientos, informes, adecuaciones curriculares, pruebas escritas, planear trabajos extraclase, revisar pruebas escritas, revisar trabajos extraclase, preparar planes de los diferentes comités de la institución en que se encuentra, pensar en el acto cívico de tal día, o que en el mural para el otro día, o analizar si es posible llevarlos o no de gira a algún lugar de interés, o si mejor no hacerlo aunque sería bonito y formativo porque no falta un tata que se llegue a quejar a la dirección, y mejor evitar problemas. 

En fin, es fácil ser docente cuando una madre de familia te dice que no sabes dar tu clase, y ella más allá de simplemente carecer de cualquier criterio técnico o formación académica que le permita hacer semejante afirmación, NUNCA HA ESTADO FRENTE A UNA CLASE.

6 de abril de 2013

Resultados inesperados de una taza de café una tarde de sábado

¿Escribir sobre qué? No sé. Solo escribir. Dejar salir todo eso que afecta, que corta, que sangra o sonríe y que puede sanar.

Se escribe porque a veces duele, o solo se escribe porque no cabe la alegría en el cuerpo. A veces solo se escribe para pasar el rato y espantar la soledad, la que realmente acosa. 

Hoy una amiga me dijo que había decidido comprar un cuaderno para escribir sobre todo lo que le atormenta, y así dejarlo salir, sin necesidad de atormentar también a sus amigos con sus historias tristes. "Sus víctimas" nos llama. Yo le pregunté porqué no me las enseñaba, y me dijo que eran muy personales. Le dije entonces que abriera un blog. Además ya casi nadie los lee con todo eso de facebook y twitter. 

Lo que ella hizo tiene sentido, tanto que me hizo escribir este post. Cuando yo tenía 15 años comencé a escribir. Conseguí un cuaderno viejo que mi hermano ya no usaba, y le di otro uso más que las tareas del colegio. Escribía sobre todo; dibujaba, lloraba, me quejaba, amaba perdidamente, o solo guardaba silencio. Alguna vez llegué a escribir un par de letras parecidas a un verso, porque entre otras cosas quería ser cantante de rock. Roco es lo que voy a terminar siendo a la vuelta de uno años. 

Pero en fin, lo curioso del cuadernito es que que en algo me ayudó a organizar ideas, digamos, al menos en el papel, porque en la cabeza nunca han estado organizadas. Aun lo conservo. 

Cuando llegué a quinto año pues nos tocó hacer el examen de redacción y ortografía. Toda una sorpresa es que la profesora de español siempre me pasaba al frente a leer mi redacción cuando practicábamos en clase. Yo y mis nervios. Siempre temblaba al frente. Este al que ahora llaman profesor. 

Lo mejor de ese año es que descubrí que me gustaba escribir. La profe decía que yo tenía una forma de escribir algo ácida. Decía que yo tenía la cualidad de burlarme de ciertas personas o situaciones sin que se dieran cuenta, y decía también que me hiciera periodista aunque terminara como don Parmenio. Quise serlo, pero las vuelas de la vida me tienen en un aula, enseñando otras vainas.

Aunque moría de miedo al pasar al frente a expresar lo que nunca de otra forma hubiese dicho, debo decir que me gustaba mucho ver la reacción en la cara de la gente. Era como si dijeran "Yo siempre he pensado en eso, pero nunca se me hubiese ocurrido decirlo o escribirlo". Al final terminaba diciendo otras cosas; conforme las reacciones de mis compañeros, variaba un poco la lectura e improvisaba. Era curioso. Creo que aún guardo algunas de esas redacciones. 

Escribir no es solo desahogarse, o buscar fama como algunos comerciantes creen. Escribir es solo abrir completa la llave del agua, es soltar el freno de la bicicleta en una pendiente, o puede decirse que es saltar al vacío sin preocuparse del paracaídas. Escribir es solo dejarse ir y no pensar tanto en la gramática, porque mientras las ideas fluyen no hay tiempo para reglas, medidas, formas, restricciones. Los puntos no caben en la mente, no se piensan, nadie piensa con sangrías, nadie piensa en párrafos. Primero se debe dejar salir todo, y si luego algo no se logra entender pues ahí vendrán los puntos y comas, pero no todo al mismo tiempo. Eso, en el caso de que alguien más lo vaya a leer. Si el texto no va a ser leído por nadie más no tiene ninguna necesidad de ser editado para su lectura. 

A fin de cuentas escribir no requiere talento, es solo plasmar en el papel (o la computadora) lo que se piensa, aunque nunca todo sale, y al leerlo darse cuenta de alguna forma de lo que uno piensa, o siente, o tiene ahí dentro y no sabe. Nada está bien o mal escrito. Decir que alguien escribe bien o mal, es como discutir cuál participante de Miss Universo es más bonita. Decir quién escribe bien o mal, es igual que decir quién es buen o mal lector solo porque ha leído muchos o pocos libros.

Eso sí, nadie escribe sin razón. Nadie escribe sin gusto o motivación, y el que diga que escribe sin sentir lo que escribe, trabaja inventado horóscopos o libros de texto. Se escribe porque se siente algo, porque hace falta sacarlo, o plasmarlo; que no se pierda en el próximo ciclo del sueño. Se escribe porque se desea habitar en un pedacito de corazón de alguien, o se escribe porque se venció la hipoteca y se anda en busca de otro corazón. También se escribe para recordar y advertir sobre cuáles corazones son ya inhabitables.  

Se escribe a veces porque no se es tan valiente como para estar frente a alguien y dejar que sea la boca quien diga lo que se debe. 

Se escribe para facilitar despedidas. Se escribe para acortar distancias. Se escribe para no olvidar.  

Si me preguntan qué he escrito, pues nada más que prosas tontas, cuentos retorcidos a los que nunca sé dar final, y poemas que no riman mucho, pero que a fin de cuentas sirven para escupir sentimientos bueno o malos, no importa, pero que nada tienen que hacer dentro de mí, pues tal vez deberían haber sido regalados a alguien más en lugar de hacer eco en la mente de quien ya no los necesita. Se escribe para hacer catarsis, como dijo una vez Amorexia. 

12 de marzo de 2013

Unas cuantas observaciones sobre mi carrera.

Haciendo recuento diré que comencé a estudiar a los 21 años debido a que por un lado cuando salí del colegio la situación económica familiar indicaba que la prioridad era trabajar, y por otro lado, porque en mi pueblo ninguna universidad ofrecía la carrera que yo deseaba (y deseo). 

En fin. A pesar que mi gran ilusión fue ingresar a la UCR, no lo hice. Tal vez por ignorancia, tal vez capricho, orglullo, o todo lo anterior junto. En cualquier caso una universidad privada, de mala gana, fue mi única opción. Logré matricular gracias a la insistencia de mi abuelo y a los tercos y poco voluntarios 25000 colones que mi padre me dio para que matriculara por primera vez. Sí, no es chiste. Salvo esos 25000 colones, toda mi carrera me la he costeado solo, y me siento sumamente satisfecho con eso. 

Uno siempre maneja opciones. En mi caso la docencia surgió como algo natural. Amo las letras, la literatura, la historia; amo saber los por qués de todo lo que no conozco. Y soy docente, y lo hago muy bien. El año anterior incluso todos mis estudiantes ganaron el examen de Bachillerato en mi materia. Pero, a decir verdad, no me siento a gusto con mi materia, y eso me frustra. 
¿Cuál es la misión de un docente? Resulta una pregunta curiosa. Tal vez todos tuvimos en el colegio un profesor o profesora que nos cambió en algo, que hizo la diferencia en nuestra forma de escribir una letra, o ver el mundo entero. Esa es la misión. No hace falta explicar mucho. La misión de un docente es dejar una enseñanza, es lograr que las personas puedan ver más allá de lo que dice el manual de fábrica, y pensar, y crear, y enseñar que equivocarse es una forma de aprender. No hay más ciencia en la docencia que demostrarle a quienes no lo saben, que son capaces de hacer cualquier cosa. 

¿Pero por qué viene todo esto al caso?  Simple. Siento que no estoy haciendo ni la mitad de lo que arriba postulo. 

Una vez un profesor sin darse cuenta me enseñó que todos tenemos una deuda con nuestro país, y que debemos de alguna manera retribuirle todo lo que hemos recibido, y calaron tanto en mí esas palabras que decidí volverme docente, pues pensé que si él había logrado crear esa idea en mí, yo lo podría lograr en alguien más, y tal vez esa persona no sería docente, pero honraría a su país de cualquier otra forma. No voy a negar que creo que lo he logrado. De hecho pocas cosas me alegran tanto como ver ahora a mis antiguos estudiantes de colegio en su faceta de estudiantes universitarios, con cierto brillo en sus ojos, y ese extraño ímpetu por hacer la diferencia. Amo eso. 

Sin embargo, sigo sintiendo que no estoy en lo mío. Soy docente de Inglés, y amo trabajar con jóvenes, y me llena cuando tal vez llego al colegio un lunes con cara de muy pocos amigos y por una ventana escucho un "Hello Teacher!!", eso hace la diferencia. Pero Inglés siempre fue y será mi segunda opción, y aunque sea dedicado a mi trabajo, y dé lo mejor para que mis estudiantes cada día aprendan más y mejor, simplemente no estoy a gusto. 

No estoy a gusto porque hace uno tiempo cuando comencé en las aulas, la idea romántica de mi trabajo era enseñarle a mis estudiantes a analizar, ser críticos, hacer las cosas con gusto, leer lo que les gustara leer y decir lo piensan con libertad, pero de pronto me topé con un sistema que me indicaba que todo lo que pensaba estaba bien, y que toda esa filosofía era válida, siempre y cuando los preparara lo suficientemente bien, para obtener una buena calificación en una prueba estandariza, de esas que casi por inercia terminan midiendo la capacidad memorística de los estudiantes. De pronto pasé de enseñarle a la gente pensar, decidir, hacer por su cuenta, a solo memorizar, y en el peor de los casos copiar, pero lo peor es que lo estudiantes están tan arraigados a esto que ni siquiera pasa por sus mentes que haya otras formas de aprender (El discurso sobre qué tan devastador es esto para nuestra sociedad es amplio, por lo tanto procuraré evitarlo, aunque solo necesitamos echar un vistazo a la realidad de nuestra sociedad para darnos cuenta de cómo va la cosa). 

El asunto aquí es que mi idea, y mi ideal por mucho, es enseñarle a mis estudiantes a que sean lo suficientemente inteligentes y críticos como para puedan decir lo que opinan siempre, y que nadie les diga qué hacer, pensar o sentir, pero terminé impartiendo lecciones magistrales de cómo sentarse, qué memorizar y qué mejor no decir. 

Haciendo una análisis descubrí que en vez de formar integralmente a mis estudiantes, no estoy haciendo más que decirles que todo lo que hagan está bien, siempre y cuando se apegue a mi cuadrito de reglas gramaticales, o aparezca en el libro de texto, y que todo lo que digan está bien, siempre y cuando así lo indique el diccionario.

Y es que el problema acá no es el sistema. Todos venimos siendo un producto del mismo sistema, y aun así hay muchos que se resisten a formar parte. Creo que la única causa para este dilema es que no estoy a gusto con mi carrera. A pesar de que puedo sin dudarlo describir mi labor como excelente, y de que defenderé por siempre mi trabajo y el de mis colegas cuando alguien lo quiera poner por menos, esto simplemente no es lo mío. 

Pero muchos se preguntarían entonces cómo puñetas sé yo qué es lo mío. Pues he aquí el asunto. Hace un tiempo mis estudiantes me buscaron para que les ayudara a estudiar para el examen de Bachillerato en Estudios Sociales. Yo no tengo formación en la materia, pero de algo aún me acuerdo, así que accedí. Ese fue el detonante. Luego de unas cuantas horas de estudiar con ellos, sentí que había logrado más como docente, que lo que he hecho en estos años atrás con Inglés. Sin querer desde ese día me siento frustrado con mi trabajo.   
     
Qué trivial. Sin duda así es. 

El asunto aquí es que decidí cambiar eso, pues no hay nada más feo que sentirse frustrado con lo que se supone uno hará el resto de su vida. Por lo anterior terminaré mis estudios en Inglés, y me aventuraré en el mundo de los Estudios Sociales, porque eso sí, no me veo alejado de un aula. Si pudiera recorrería el mundo cantándole a la distancia, conociendo gente y escribiendo poemas por la tarde, pero creo que dentro de mis opciones, esta es la más cercana.  

En fin, creo que así tendré más oportunidades de cambiar este loco mundo. Esa será mi táctica y mi estrategia. 

4 de marzo de 2013

Volviendo

Hola. Soy nuevo/viejo por acá. Hace dos años y un tanto solo dejé de postear en este blog. Las razones para haberme ido y para volver son muchas, pero no todas tan relevantes para la ocasión. Veamos a ver!  

Debo decir que había perdido enormemente toda afición por escribir en mi blog, y por ahí tengo otro par de blogs en el semi abandono, y otro que definitivamente nunca funcionó. Pensé que lo que necesitaba hacer era cambiar de blog, pero no. Lo que necesitaba hacer era dejar de escribir por un rato. Darme un chance para navegar por otras aguas, hablar con otras personas, hacerme adicto a twitter... en fin, necesitaba darme un respiro pues sentía que ya no tenía nada que decir, o al menos mi blog se estaba quedando sin gente que lo leyera. 

Y es que al final lo que yo buscaba con el blog no era ningún tipo de desahogo o catarsis, más que eso creo que la finalidad que sin querer le fui dando al blog fue la de figurar, sobresalir, recibir una respuesta, llamar la atención, y creo que medianamente lo lograba. 

Al inicio era bastante claro que me tocaba visitar otros blogs, y comentar, para así hacerme "conocido" en la blogsfera, y luego vinieron los "seguidores", y una paginilla en facebook que nunca me sirvió para nada, pero luego simplemente dejé de leer blogs, salvo un par que siempre que puedo visito incluso hoy en día, pero a los cuales no volví a tomarme la molestia de comentar debido a que "debía parecer totalmente retirado". 

En fin, creo que esto es un volver. 

Sobre mí y mi tiempo de ausencia, pues diré que he madurado un poco, llegué a la conclusión que unas cuatro palabras mal cruzadas no son siempre poesía, un par de besos no son un sello de amor eterno, y que uno no puede echarse a morir por cada situación difícil que tenga en la vida. 

Diré también que muchas cosas han cambiado. Al fin pude volverme profesor a tiempo completo. De hecho mi primer año trabajando con quinto año, todos y cada uno de ellos lograron ganar su examen de Bachillerato en Inglés, todo un logro para ellos y para mí.  

Debo también decir que pasé de ser un gordillo que no hacía nada por su salud, fumaba como puta, y tomaba guaro como si no hubiera mañana, a ser un gordillo que ahora practica mountain bike, fuma como puta, y toma guaro como si no hubiera mañana, pero que evita comer carbohidratos luego de las 3.

Creo que algo importantísimo que me ha hecho madurar un poco ha sido leer más de lo que escribo, escuchar más de lo que hablo, y reconocer que es incomparable todo lo que ignoro a lo poco que sé. 

Ahhh sí, algo más que debo decir es que mi abuela murió hace unos cuantos meses y me hace mucha falta, por otro lado, igual que hace dos años y un tanto, cada vez que pienso en mi abuelo se me sale una o dos lágrimas rebeldes, y a él lo extraño aun más. De hecho decidí escribirle unas cuantas líneas a mi abuelo, un cuento corto tal vez, y terminé con una idea loca que tal vez algún día tenga forma de novela, pero el tiempo lo dirá. 

Bueno, creo que ya hablé mucho. La cosa es que espero seguir publicando pensamientos tontos, opiniones, o cualquier idea ubicada en otra clasificación que pase por mi mente descarriada.   

En fin, hasta pronto! 

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