28 de diciembre de 2010

Del porqué considero sigo soltero

Estos últimos meses han sido particularmente fugaces. Superar la muerte de mi abuelo ha sido... pues para nada ha sido todavía, porque a decir verdad, es un proceso de asimilación que creo me tomará unos cuantos meses más. Pero por otro lado tampoco debo estancarme, cerrarme y tirarme a morir, pues sé que si algo no le gustaba al hombre, era una persona con ganas de no hacer nada. Por lo que he decidido actuar, y comenzar a replantearme ciertos puntos importantes en mi vida. Uno de tantos planteamientos, a continuación en éste post.

Y bueno, éste relato tiene inicio ayer, pues me fui a visitar a mi mamá recién operada en el Hospital México (por cierto, a cuyos colaboradores agradezco porque sólo bondades expresa mi madre sobre quienes la atendieron). Bueno bueno, la cosa es que, debido a que está haciendo mucho frío como para irme desde Guápiles a San José en moto, me vi obligado a encontrar me con unos de mis placeres más simples y baratos: Viajar en bus!

Ir en silencio admirando el camino, como ese chiquito que no conoce por donde va, pegado a la ventana del bus observando ríos y montañas como de tarjeta postal, esos ciertos aspectos presentes a pesar de una que otra ráfaga del tenue aroma a pollo frito que saca de cualquier contexto, me hacen pensar en cuanta cosa no se me ocurre de otra manera, no sé porqué.

La cuestión es que entre tanta cosa que divagaba por mi mente, recordé que cuando me dieron la noticia de la muerte de mi abuelo, iba justamente por el mismo camino que iba ayer, camino a San José por medio parque nacional Braulio Carrillo, y ahora, cada vez que paso por ahí, inevitablemente me da por acordarme de él.

Entre todo ese burumbum que suele ocurrir cuando las memorias de mi abuelo vuelven, hubo una en especial que me terminó de hundir en mis cálculos a medio sacar: No me he casado!!

Y es que entre los consejos que él siempre me dio, uno de los más pintorescos era que no me casara sino hasta estar más o menos viejo, consejo de cuya finalidad guardo mi criterio, pero que hasta el momento he cumplido.

Y entre tanto molote de ideas que van y que vienen en esos largos viajes en autobús, sin chance alguno para conversar un poco debido a que nadie va en el asiento de al lado, entre la vos interna que me recuerda que en tres meses cumplo años ( el mismo día que Heidy por cierto :D), y entre todas esas razones que tontamente traté de encontrar para auto-hacerme creer que he cumplido con tal compromiso de mantenerme soltero, descubrí que hay unos cuantos, digamos que requisitos ( o delicadezas más bien), los cuales me han ayudado en la causa emprendida sin querer.

Digamos que las más relevantes razones por las que sigo soltero son, las siguientes:
  • Tener la portada de la extra, los concursos de El Chinamo, o las noticias de "Viernes de moda" de Teletica, como única fuente de conversación, realmente me hace dudar de mis cualidades comunicativas.
  • No tengo carro, lo cual debo confesar funciona de maravilla, porque me evito una que otra interesada.
  • No considero para mi descendencia posibles nombres como Yandel, Thalia, Donovan, Jackson y así por el estilo. Simplemente me reuso a tener artistas en la familia (Sí, aunque yo sea una víctima).
  • Tampoco tengo planeado que mis hijos posean nombres salidos de la combinación de iniciales, de nombres de países, ciudades, gentilicios, planetas, derivaciones del inglés mal escritas y/o pronunciadas, o marcas en general.
  • Entre mis adn no están presentes los genes de bailarín de mi madre, lo cual tiende a veces, como dicen a matarme el lance.
  • Me reuso a depilarme el pecho, y sí, de ser ministro de educación pública declararía el reglamento de Macho que se Respeta como lectura obligatoria en secundaria.
  • Considero los métodos educativos y la política nacional como temas interesantes para discutir, lo que lastimosamente parece espantar cierto porcentaje de población femenina.
  • Me encanta la música rock, y casi automáticamente me hace detestar el reggatón, y mantenerme al margen de uno que otro ritmo tropical. Increíble la aceptación que tiene Tito el Bambino y obras como la gasolina por éstos lados.
  • Como quien dice, no tengo hablada. O sea, me toca conquistar a puros pestañazos :D
  • Soy blogger y le hago al twitter y al Facebook, por lo que me he desconectado del mundo real. Bueno, eso en realidad es sólo una broma! Aunque... ¿Nunca les ha pasado que se va la conexión a internet y sienten como que les falta el oxígeno? je je je...
  • Odio los correos de cadena con imágenes religiosas milagrosas, niños perdidos, oraciones millonarias, maldiciones egipcias, horóscopos de toda clase, y los que prometen decirte quién te ha borrado de su lista de contactos (por cierto, motivo para sentarse a llorar seguro...)
  • Hablando de horóscopos. No creo, y ciertamente me causa algo de placer burlarme de todo tipo de horóscopo, predicción, carta del tarot, galleta de la suerte, talismán mágico, o sueño inspirador para comprar números de lotería. Pero viéndolo bien, a veces siento que tengo similitud con el conejo del horóscopo chino, y tiendo a sentirme confundido los días que piscis me dice "hoy recibirás una noticia que no comprenderás fácilmente"... pero baaahhhh por lo demás no creo en eso :D
  • Últimamente me ha dado por detestar películas estúpidas como toda la "saga crepúsculo" así como las de Disney y Harry Potter, y todas en las que el o la protagonista tenga cierta tendencia al movimiento emo. Por otro lado me gusta, aunque casi no saco el rato, el cine independiente, las películas basadas en literatura, y la ciencia ficción a lo George Lucas. Brad pitt y compañía, no gracias. Por cierto, qué poco aguante tienen muchas mujeres para ver El Señor de los Anillos sin hacer comentarios repulsivos en contra de los pies de los hobbits...
  • Punto importante. Odio, detesto, y definitivamente me repugna todo tipo de telenovela. Dos puntos si es brasileña. Tres puntos si es brasileña y es una versión latinoamericana.
  • Aspecto importante y del cual no quisiera apoyarme sino en casos extremos: La posición geográfica no me ayuda. Algo me dice que muchas, no todas, pero muchas de las mujeres de por éstas llanuras atlánticas, consideraran ciertos de mis gustos y preferencias como fuera de contexto. Y no me digan que no porque es cierto.
  • Me encantan las mujeres inteligentes, con criterio propio y algo de inventiva, ahhh y me vuelve loco una mujer que me logre corregir en ortografía o hablar de historia, pero por lo que veo, encontrar una mujer tan, digamos, a la medida, me ha costado más de lo que le debió costar a Adán descubrir si sus cuñadas estaban más.... guapas que Eva ja ja.
  • Podría seguir con la lista, pero la verdad ya me terminé aburriendo a mí mismo... Digamos que eso es lo más relevante!
Nota. Todo lo expuesto en los puntos anteriores son el resultado de una mente agotada errante a las tres de la mañana. Interesadas por favor enviar curriculum con foto de cuerpo entero al correo adjunto en la pantalla de comentarios. Requisitos negociables, instructora de baile es un plus.


Ya en serio, no es que esté desesperado por casarme, ni tampoco esté esperando a la mujer perfecta, porque de ser así me muero virgen... ¬¬... ehhh.... ahhh.... ¬¬ ... a no no no! eso ya no se puede! pero la cuestión es que para bien o para mal, pues sigo en la búsqueda de la costillita por lo menos para ir haciéndome a la idea. :D

Y bueno no es que viva del aire tampoco. Viéndolo bien, creo que lo que pasa es que no he encontrado a una mujer tan aburrida como para entretenerse con mi aburrimiento, y pasar éstas fechas totalmente soltero como que lo pone a uno a ver qué hace!

Pero para no aburrir tanto con el tema, creo que me buscaré una colega profesorcita como la de abajito, y se soluciona el asunto je je.

Gracias por invertir su tiempo leyendo éste post tan poco serio, irreverente, y carente de utilidad.

Saludos!!!




22 de diciembre de 2010

Unas pocas palabras sobre mi abuelo.

Cada mes tiene una característica que lo hace diferente. Enero parece ser el mes del borrón y cuenta nueva, marzo se convierte en el mes que me hace saber que soy un poco más viejo, y así, casi todos tienen algo para hacerme cambiar el disco y hacerme pensar en cosas diferentes, excepto noviembre, que hasta hace poco se mantenía exento de clasificación.

Noviembre carecía para mí de significado, de color propio, y estaba encaminado a ser sólo otro mes antes del fin de año, hasta éste año. En adelante, noviembre tendrá color. Y será gris y celeste, porque fue en noviembre que partió de éste mundo mi abuelo.

Será gris porque a la vuelta de un año, al acercarse de nuevo, no sentiremos que ya está por nacer Jesús, sino que recordaremos que para esas mismas fechas, devolviendo almanaques, estábamos despidiéndonos del abuelo. Además aunque no lo quiera recordaré éste como un mes gris, porque el día de su partida el cielo estaba totalmente oscuro y no dejó de llover hasta el día de su funeral.

Mi abuelo nació a principios del siglo pasado, hijo de sueños, de historias de antaño, de labriegos sencillos. Nieto de un viajero quien llegó en un barco desde tierras lejanas, y una india que no conocía más que tierra, árboles y cielo.

Y sé que mi abuelo nació acompañado de algunos sueños, porque de alguna manera luego de tantos años supo hacer que yo también los cargase. Esa es y será la mejor herencia que he podido recibir, y la cual espero poder también transmitir.

Gracias a él aprendí a dirigir mi mirada al cielo para encontrar las constelaciones que él me señalaba con el dedo en mi infancia, y que ahora me nublan la vista al encontrarlas. Y no me interesa si los astrónomos no conocen las siete cabritas o los tres reyes magos. Gracias a él, cuando tenía siete años conocí el mar, y las gaviotas, y las estrellas de mar, aprendí a pensar un poco más en lo que he de decir, y aprendí también a tener esperanza, de la cual aún conservo una porción considerable.

Algo de lo que jamás podré olvidar es que de cariño siempre me decía que yo tenía manos de doctor, debido a su palidez y falta de callos, contrastantes al estrecharlas con las suyas, arrugadas y quemadas por el sol que lo acompañó gran parte de su vida. “Manitas de doctor” era el sobrenombre que con más cariño me han dicho.

Juan José, mi abuelo, ése hombre de campo, de negocios sin tanto discurso, de tierra bajo las uñas como un trofeo al final del día, ése hombre de nunca quejarse, de sinceridad en su mirada, cuya mayor garantía fue su palabra y cuya mayor posesión eran su honradez y su nombre, fue quien también más ha querido, defendido y amado a su familia.

Por los anteriores, y cientos de recuerdos más que se quedarán sin continuación, noviembre será un mes gris de ahora en adelante. Y será gris porque él ya no estará para recibir a su familia con esa gran sonrisa que jugaba con sus canas, ni para contar chistes e historias, ni para invitarme a comer chicharrones o los rábanos que tanto disfrutaba.

Noviembre será gris porque me servirá como recordatorio de que todos los abrazos del mundo nunca serán suficientes, que las promesas son para cumplirlas, pero sobre todo como un recordatorio de que existen personas irremplazables.

Sin embargo también Noviembre será un mes celeste, porque su inconfundible sonrisa y sus ojos como el cielo, aún luego de haberse quedado sin esa chispa, seguirán recordándome en mi memoria que siempre se debe tener una razón para enfrentar la vida con energía y buen humor, hasta el final.

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