11 de octubre de 2010

Reflexión acerca de mi abuelo

Con muchas cosas que han pasado en mi familia por estos días, he comenzado a darme cuenta que nadie es eterno. Que las acciones que realicemos durante nuestra estancia en el mundo son las que al final perdurarán por muchos o pocos años después de nuestra partida, y que no debemos actuar precipitadamente, pues lo que se hace y se dice a alguien que queremos no es fácil de enmendar.

Hace menos de un año visité por penúltima vez a mis abuelos paternos, y mi abuelo al verme se lanzó hacia mí a recibirme con un abrazo. Después de preguntar por toda la familia lejana nos sentamos a almorzar y hasta me invitó a un chicharrón, el cual, luego de haber sobrepasado varios problemas gástricos en el pasado, disfrutó de igual manera a sus ochenta y tantos, mientras no paraba de reír y contar historias. Y es que de los dos siempre he sido más apegado con mi abuelo, y siempre me he sentido el niño de 5 años que se sentaba sólo a escucharlo con una gran sonrisa en la cara.

Mi abuelo es de esos hombres enchapados a la antigua, frío en sus decisiones y convencido de sus convicciones, pero a la vez, la persona más dulce y condescendiente que he podido encontrar en mi familia, a tal punto de verlo como un padre y tener el deseo de adoptar su forma de ser algún día.

La última vez que visité a mi abuelo, hace menos de un mes, fue uno de los golpes más devastadores que he recibido. No sé cómo alguien a su edad pudo resistir dos derrames cerebrales, más aun así él lo hizo. Talvez la peor parte, y la que nadie desea, es que su cerebro salió afectado. El día que lo fui a visitar me preparé desde buena mañana gracias a las recomendaciones de una tía. Las cuatro horas en bus me dieron tiempo para hacerme a la idea que no lo vería como la última vez que hablamos. A la llegada, en lugar de su acostumbrado abrazo y la jalada de cachetes que usualmente me daba, me miró con cara de extrañeza, arrugó las cejas y me hizo una mueca de desaprobación. Pucha, se me vino el mudo encima aun sabiendo que él no estaba en uso de su conciencia.

Mi abuelo perdió la memoria y el daño desde ese día ha continuado poco a poco, comiéndose partes de ese abuelito tuanis que siempre me inventaba nombres, al punto de haberle quitado al día de hoy casi toda coordinación motora.

Es un duro golpe saber que era evitable, pero no considero necesario entrar en detalles con ese tema y revolverme el estómago a ésta hora pensando en la clase las causas que dieron con éste final.

En cuestión de tres meses mi abuelo pasó de ser el viejo alegre que se iba en las mañanas a la huerta de atrás de la casa a recoger chayotes, que pasaba siempre haciéndole bromas a mi abuela, que se sentaba a ver noticias para estar en todas, y cada vez que salía Arias le reclamaba el poco respeto que le tenía a su voto, a estar hoy en una silla de ruedas, con la mirada perdida, con ganas inmensas de poder hablar, de recordar, de salir corriendo a arrear terneros, pero con ningún recuerdo concreto, más que un rencor que a nadie le sabe contar.

La razón por la cual publico esto es porque hoy me duele no haber visitado a mis abuelos más seguido, me choca por dentro sólo llamar cuando necesito algo, pero pocas veces para saber cómo estaban, y me arrepiento de no haber sabido hacer recíproco el cariño que en algún lugar de la mente de mi abuelo debe encontrarse, y sobre todo me arrepiento de no haberle dicho aquella última vez que hablamos, la última vez que tuve la oportunidad de hacerlo, cuánto lo quiero.

Quizá lo que más me ha hecho enojarme conmigo mismo es que durante esa penúltima visita, las últimas palabras que él me dijo al despedirse fueron: "No se pierda, vuelva pronto" Lo cual no hice sino hasta después del incidente, cuando él ya no pudo darse cuenta de que volví a visitarlo.

¿Cada cuánto, sólo le damos un abrazo y le decimos a esa o a esas personas que queremos, que las queremos?

¿Cada cuanto tomamos el teléfono y decimos: "Hoy voy a llamar a ese primo, esa tía, ese hermano, esa hija de quien hace tiempo no sé nada y le voy a preguntar cómo ha estado"?

¿Hace cuánto parece que nos dejaron de interesar nuestros seres cercanos?

¿Hace cuánto no buscamos a esa persona con quien tuvimos un problema, y con quien nos enojamos talvez por algo tonto, y le pedimos perdón?

Si alguien al menos se detiene a pensar en qué tan buena es su relación con su familia, creo que de algo han de servir estas palabras. La otra razón por la cual hago ésta publicación, es que realmente necesitaba desahogarme.

Saludos.

6 comentarios:

.DNS. dijo...

Viejo que tuanis reflexión, inevitablemente pensé en mi abuelo, el último que me queda, ya va para los 90 años y es increible como se ha mantenido.
Desafortunamdamente ya esta generación de abuelos es la última en su especie, ya la humildad y sencillez de nuestros abuelos , esos que siembran cosas, que cuentan esas historias de aventura que vivieron cuando jóvenes en el campo y demás, es poco probable que se refleje en las generaciones futuras de abuelos y abuelas, salvo obvia excepciones en las zonas rurales.
Me imagino lo duro que es ver a tu abuelo en esas condiciones, pero a todos nos toca de alguna u otra forma hacernos viejos y mas reviejos, esta en nosotros quererlos de la misma formaen que ellos nos han querido toda la visa

saludos!

Wámbala dijo...

Realmente cuesta tener presente el acordarse de aquellos a quienes queremos. Cada día somos más egoístas y nos preocupamos más solo por nosotros. Tenés razón, deberíamos decir las cosas en tanto esté la oportunidad porque sí es cierto que tarde o temprano nos arrepentimos.
Buena entrada.

WOLVERINE dijo...

Compa buena reflexion y admito que me ha puesto a pensar en mis familiares y amigos, por que si algo estamos seguros es que nos vamos a morir en cualquier momento y lugar, pero se nos olvida con facilidad y cuando fallece alguno de ellos nos remuerde la conciencia de saber que nunca le dijimos aquellas cosas tan importantes y necesarias o muestras de amor, cariño y respeto, etc etc...

Animos hombre y fuerza para que enfrentes ese duro momento que es inevitable, que Dios los bendiga a todos.

Salu2 de WOLVERINE.

*°·.¸¸.° Heidy °·.¸¸.°* dijo...

Voy en el bus leyendo tu post y estoy haciendo esfuerzo para retener las lágrimas. Tu post me llegó demasiado.

En mi caso, no conocí a mis abuelos maternos y con los paternos nunca tuve buena relación con ellos. Me hubiera gustado conocer esa faceta de la vida abuelos-nieta, pero bueno... La vida es así.

Mucha fuerza amigo. Lo que puedan son los buenos momentos que pasaron juntos.

Un abrazo

P. Vargas dijo...

Man yo cada vez que puedo visito a mis abuelos. Ellos fueron los que me criaron cuando estaba pequeño porque no habia cama para tanta gente en mi casa, y sin duda marcaron mi vida. Tengo muchas cosas que decir, y que pensar en este momento, pero la verdad este post me ha dejado en silencio, y aunque los vi hace unos días, como lo hago todos los fines de semana, creo que tengo una llamada que hacer, quiero hablar un ratico con mis abuelos...

Buen post, me llego demasiado...

Saludos!

Michael dijo...

DNS: Pura vida! Claro, ya casi no quedan abuelos de esa forma. La verdad verme rodeado de ellos me ha servido de gran aprendizaje, pues es totalmente cierto, son ejemplo de humildad. Y bueno, a seguir, de hecho ahora más que nunca mi abuelo merece de toda la atención, y por otro lado mi abuela ahí sigue echando para delante también.


Wámbala: Vieras que mi mamá siempre ha pensado que de nada sirve llevarle flores a un muerto, pues el mejor legado es honrarla en vida, pucha y es súper cierto. Nos podemos ahorrar un cargo de conciencia enorme con sólo tratar de estar bien con los demás.


WOLVERINE: Exacto, es lo único que no podemos evitar, pero a veces se nos olvida que cualquiera nos puede faltar. Muchas gracias don Wolv!


Heidy: Huy mariposita no era esa mi intención!

Mi abuelo materno murió cuando yo era pequeño y mi abuela vive fuera del país así que la relación por el lado materno ha sido muy esporádica.

Por otro lado, toda mi infancia y parte de mi adolescencia viví cerca de mis otros dos abuelos, por lo que desde que tengo memoria fui el nieto pegajoso especialmente con él, al punto que hacía berrinche si no me dejaban acompañarlo a pescar o cosas así. Fue hasta hace dos o tres años que se fueron a vivir digamos que lejos por lo que habíamos perdido más el contacto.

Y claro, Son cientos los recuerdos y enseñanzas de las que queda ahora aferrarse y de las que puedo presumir =)

Si quieres me puedes acompañar a visitarlos, mi abuela es toneladas de bondad! Muchas Gracias Hey!


P.Vargas: Con más razón aun deben ser una parte sumamente importante en su vida! En mi caso luego que mis padres se separaron fue mi abuelo el que se preocupó más por mí y mis hermanos que mi padre, y siempre andaba atento, y sobre recordándome que tenía que ser trabajador y estudiar. Su interés ha sido suficiente motivación.

Espero haya sido una larga y cálida conversación. Por cierto, éste domingo voy para donde ellos, de una vez aprovecho y me pego la conversadota con mi abuela.

Saludos a todos y muchas gracias por sus comentarios!

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails