9 de septiembre de 2010

La pandilla bicarbonato


Fuimos como el bicarbonato, o como los cuatro jinetes, o los tres chiflados mas uno, o si se quiere, fuimos como los sex pistols, o los cuatro grandes de Liverpool con distorcionador.

La vida nos hizo coincidir, pero nuestras particulares formas de vivir nos hicieron reincidir en la coincidencia. Cada uno con su estilo y su forma de ver la vida, y de expresar su adolescencia falta de ese algo que le diera sentido.

Uno era el más loco de todos. Siempre debe haberlo. Fue el primero que tomó la gigantesca decisión de irse de su casa y vivir solo. Y cómo la gozamos en ese mamarracho que se fue a alquilar... Los fines de semana comprábamos botellas de vino del más barato, cuatro cervezas para cada uno, cigarros suficientes para toda la noche y un poco más, y así en ese casi rancho pasamos los cuatro muchos fines de semana. Aunque luego de un tiempo comenzamos a mover la gira a las casas del resto de nosotros, para inconformidad de nuestras familias.

Pero el resto de nosotros eramos más calmados. Más entregados al colegio, que en ese tiempo era el 90% de nuestro mundo. Aparte del loco que no quiso terminar el cole, el resto de nosotros éramos como los legítimos chiquillos nerdos que no perdían una clase, sin embargo durante nuestros ratos lectivos, éramos las ovejitas negras que a ningún profesor le gusta tener y que especialmente a mí, muchas compañeras no querían. No pregunte porqué je je.

Juntos vivimos muchas situaciones interesantes que nos dejaron cosas en qué pensar. El divorcio de los padres de uno, los problemas con las drogas de dos de nuestros hermanos, el año de colegio que uno de nosotros reprobó... Hasta los inicios de una depresión que algunos siquiera conocieron, pero al final creo que ahogamos con alcohol antes que fuera peligrosa, gracias al cielo.

De todo sucedió. Desde viajes en bicicleta hasta vernos descalzos y ebrios caminar sobre botellas quebradas.

Parte de haber sido los cuatro mejores amigos, fue que todos fuimos, somos y seremos amantes de la misma música, creyentes de las mismas ideas o al menos rebeldes de la misma causa, por lo que en algún momento en el colegio nos llegaron a decir vagos, satánicos, y hasta drogadictos. Y la verdad nunca nos importó. Para esa edad no hacíamos más que emborracharnos con cinco cervezas, y ser como el bicarbonato.

Es cómico, porque aunque no se llame Yoko, una mujer, una sola entre todas las que formaron parte de cada uno de nosotros, melló lo suficiente como para haber influido en el desenlace de los cuatro grandes. Ella fue primero mi novia, la cual conocí en la casa de uno de nosotros, y que luego fue novia de ese mismo amigo. Como quien dice, somos más o menos hermanos. De hecho hoy en día están casados y tienen una hija. Merezco la mención de tío honorifico al menos ¿Verdad?

Y si hablamos de amores y esas cosas, ¿Qué les parece si le digo que hasta padrino de bodas he sido? Bueno, la verdad eso no es gran cosa, en todas las bodas los hay. Pero lo que hace ésta ocasión especial es que hace poco fui padrino de bodas de mi amigo el loco. Y lo más graciosos es que todos pensábamos que él sería el último en casarse. Con esa vida de bohemio pensábamos que el matrimonio era algo a lo que no se acercaría tan fácil, pero ya lo ven, Cupido lo flechó y no pudo echar para atrás. Lo que me dejó cierto sinsabor es que fui padrino de una matrimonio que no pasó un año. No obstante eso es otra historia.

Pero éste nupcial contacto con mi amigo el loco, fue uno de los últimos, mismos últimos que tuve con el resto de nosotros cuatro. Y sí, de los cuatro, pues desde esos mismos días también vi perdido algo de contacto conmigo mismo.

El colegio llegó a su final y cada uno tomó un camino diferente. Y así como como Let It Be ya no es la misma, el césped no es tan verde en Paradise City, el cauce ha cambiado Under the Bridge, y ya nadie ha vuelto to Save the Queen, así nosotros también dejamos de buscar And Justice fol All. Cada quien consiguió un trabajo y unos antes que que otros, todos se fueron menos yo. El loco partió lejos donde conoció a su Courtney Love, mi amigo/hermano también se fue de éste pueblo llevándose a nuestra Yoko, y el último y talvez más cercano a todos, pero a la vez el más callado, quiso seguirlos y también se fue. Al final cada quién tomó su camino siguiendo cierto aroma a espíritu joven.

En estos días, por esas cosas del día del niño, me di a la tarea de revolcar álbumes prehistóricos en busca de una imagen de éste servidor un poco más joven, y para mi sorpresa más que en el papel, encontré miles de empolvadas imágenes en mi memoria. Entre ellas las de nosotros, la pandilla bicarbonato.

Y fuimos tan locos y tan bicarbonatos, que con el paso del tiempo nos convertimos varias facetas que en algunos casos no esperábamos: Un importante jefe de departamento en un hotel, un bohemio que vive en la playa, un cerebrito tan loco y tan genio que en lugar de continuar su carrera quiso hacer lo que deseaba y se volvió bartender, y yo, un educador que no ejerce su profesión y que anhela ser escritor.

Y si se preguntan porqué somos como el bicarbonato, pues sólo diré que nuestra amistad no duró toda la efervescencia que alucinamos durante aquel primer día de clases de un octavo grado. Hoy en día somos sólo el agua tranquila del vaso, y a veces nos asomamos sobre nuestras superficies a preguntar cómo anda el clima por ahí, cómo está la familia, o cuándo vuelven por el pueblo. Pero sólo de algo estoy seguro, ya no habrá más strawberry fields forever.

Pero a pesar de todo ya no importa de mucho qué tanto no nos veamos. Estos días he parecido más tonto de la cuenta con todo lo que me he reído recordando tan gloriosas vivencias. Creo que cuando tenga vacaciones visitaré más a mis amigos.

2 comentarios:

Karen dijo...

Me rei mucho cuando leí lo de nerd y satanico, los tiempos del cole son simpre los mejores tiempos, en la que nos definimos como los seres que somos, donde se conocen a muy buenos amigos, lo malo es cuando ese tiempo se termina...
Muy divertido tu post.

Michael Guerrero dijo...

Pura vida! Gracias por el comentario!

Pues sí, ya esos tiempos no se repiten más. La u es otra historia.

Me alegra que te gustara.

Muchas gracias!

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails