9 de junio de 2010

Como otras tardes de lluvia


Hacía mucho tiempo que no te recordaba, y sin embargo hoy pensé en ti de nuevo. Después del trabajo caminé hasta en muro de piedra del hospital donde, como regularmente lo hago, me senté a ver la tarde pasar.

Hoy fue un día de esos caprichosos. La mañana estuvo tibia y seca, y el calor y el sol directo en la cara hicieron inútil cualquier intento por no sudar al mínimo movimiento. Y como casi todas las tardes de este invierno irregular, luego de pasadas las doce las nubes hicieron lo suyo y apaciguaron la luz incesante del sol, para luego de un breve instante de transición dejar caer toda su carga sobre los árboles, la gente y los techos de las casas. Apuesto a que todavía recuerdas cómo es el clima por acá.

Alcancé a sentarme en el muro poco antes que empezara a llover. La gente pasa con prisa sin importarle mucho quién tope a su lado. En estos tiempos casi nadie te vuelve a ver en la calle salvo en ciertos casos, como cuando existen deudas pendientes. Pero nunca ha sido problema para mí sentarme sin más comitiva que mis ideas locas como acompañantes impacientes, y simplemente tratar de pasar el rato en este pueblo que a veces puede hacerte ir a casa temprano de tan poco que hacer.

Juro que hoy no planeaba pensar en ti. Sencillamente te trajeron a mí en forma de recuerdos unas cuantas gotas de agua fría estrellándose en mi frente, o quizás por el contrario, ellas me transportaron a tu mundo dejando mi cuerpo ahí suspendido por unos minutos. Te prometo que no he querido hacerlo, y hasta me he estado olvidando a propósito de recordarte cada vez que escucho por ahí esa música barata.

Desde el mismo momento que esta tarde saltaste atravesando mi mirada, la cual estaba clavada en las nubes que parecían casi correr entre las montañas, y hasta este instante en el que sentado en mi casa escribo estas palabras, no encuentro el motivo o razón por el cual tuve que recordarte. Para ser honesto no es mi esmero gastar mi tiempo trayendo del pasado historias borrosas de tardes lluviosas.

Es extraño ahora tener que hablar de esta manera de ti. Hace un poco tiempo eras casi la mitad de mi existencia, pero hoy eres sólo uno de esos recuerdos que fácilmente son confundidos con un sueño muy real. Eres casi comparable a ese maldito y recurrente sueño que tuve por mucho tiempo durante mi infancia, y del que aún hoy no logro encontrar conexión o significado. Al parecer nunca fuiste lo suficientemente real.

A veces me hablan de ti y trato de no modificar el mínimo gesto en mi cara. Sin embargo nunca lo logro. Poco a poco he comenzado a meterme en la cabeza que no me debe enfadar tener que luchar contra tus fantasmas en mi habitación, y en barrio, y en mi trabajo, pero es casi inevitable ignorar sus muecas burlonas. También lentamente estos fantasmas ha ido cambiando la imagen que tenía de ti en mi memoria.

Un día de tantos iguales a este, me dio por pensar que en lugar de haberte alejado tan poco como lo hiciste, más bien te mudaste de continente, y que en alguna isla desierta del Pacífico vivir alejada de la señal telefónica y un pasado impertinente debe caerle mejor al pasar de los días. A pesar que a la gente en tu misma situación comúnmente se le daría por muerta o al menos por desaparecida, por razones faltas de importancia en otros cuentos, puedo todavía dar fe de que tú no eres el caso por más que lo aparentes y yo lo pretenda pensar. A menos claro que un fantasma (uno de tantos) sea capaz de escribir mensajes incoherentes en el facebook donde hace un tiempo me agregaste: El mismo facebook que usan muchos para mantenerse en contacto a través de la distancia con la gente que les importa.

¿Es cierto que cambiaste de número de teléfono? ¿O sólo pones a tu hermana a decirle “número equivocado” a quienes antes hacíamos eso mismo por ti? Lamentablemente comencé a pensar que la sensación que debe generar el lanzarle y lanzarle piedras a la luna, debe resultar similar a la que genera pasar varios días intentando hablar contigo. Hubiese sido mejor para ti mandarme al mismo........ muro frente al hospital a sentarme, antes que comenzar a jugar este juego del que hace uno par de partidos salimos lesionados y el cual te comento por cierto, ya no quiero jugar.
Hasta este blog ha sido parte de nosotros. Más de una vez llené espacios en este mismo sitio con palabras que pusiste en mi boca, en mi papel y en este corazón que alguna vez se las quiso creer. Y sí, te creía. Te comencé a creer incluso parte de mi vida. Pero bueno, ya que he entendido el mensaje, y ya que considero valioso mi tiempo y el tuyo, desde hoy sencillamente restaré un nombre a la lista de personas importantes en mi vida. Creo que de ciertas formas he alimentado demasiado tu ego.

Espero leas estas palabras. Sería tonto adornarme diciendo que te quiero hacer sentir mal con esto. Tómalo como quieras, es sólo que necesitaba hacértelo saber desde hace ya bastante tiempo, y dado que no hemos hablado desde aquella última vez que mil excusas me dibujaron más claramente tus pocas ganas de verme, creo esta mi única opción. Sé que has leído este blog aunque nunca has dejado un comentario ni me has hablado al respecto, aunque nunca te mencioné este secreto. ¿O pensabas que no me había dado cuenta? Sé que de vez en cuando tu fantasma principal se da una vuelta por esta página y confieso que es lo que menos he podido entender. Y aprovechando que coincidamos… Hola! Como estás? Te cuento que esta tarde ha estado más gris que de costumbre!

No logro claramente aún saber cuál posición estoy tomando con esto, o más bien, en qué posición podemos quedar, y la verdad no me importa porque desde hace ya unos días es mi simple posición y la única de la que me he enterado últimamente. Por lo tanto te invito, y así lo supongo, a hacer lo de siempre y no comentarme la tuya como lo dicta la costumbre.

Espero se acabe el invierno, o por lo menos pase una semana sin llover en este pueblo.


Y sí. Eres tú de quien hablo! Cambié ciertos detalles sólo para hacerte dudar y leer hasta el final.

2 comentarios:

Amorexia. dijo...

y he aqui que aún no tienes una respuesta, pero la catarsis esta bien, es válida.

deshora.

Michael dijo...

Correcto. Eso mismo esperaba.

Don Amorexia me hace gracia que usted siempre le pone el nombre preciso a lo que escribo. Me parece bien porque a veces ni me doy cuenta de mis actos

ja ja pura vida!

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