7 de diciembre de 2009

Poema para una Amiga Ausente

Como le salvan a uno la tanda los cuadernos viejos. Acomodando el cuarto me encontré esto, es de hace como un par de años.


Con los vientos de aquel mar Caribe
sus negros ojos tornaron
a claros y a opacos
a fugaces y a quietos,
a corales y a cielo.
Y fueron el hielo y el fuego
y ausentes y vivos lloraron.

Su voz encantada fue cambiando
día a día, año con año
y fue dulce y vana
alimento y veneno
y verdad y placebo,
y una casa sin una ventana.
Su voz fue el deseo y el engaño.

Se bañó con el agua del río
y así su cabello castaño
fue corto a veces
y en otras más largo.
Fue una flor y un anzuelo,
y tendió a rubio y fue negro.
Y empapó de carencias y excesos.

De doncella sus manos
la vida fue poco a poco trocando.
Y guardaron celosas golpes y besos,
fueron suaves y ásperas,
fueron un susurro entre los dedos
y ausencia de lluvia en el campo.
Fueron un hola y siete adioses
e injusticia y castigo.
Fueron gloria y pecado.

Su príncipe azul no ha llegado
y de vez en vez algún peón
antes o después,
ha de tomar ese espacio
y ha sido querida,
y ha bailado y volado.
Ha besado y se ha estremecido,
pero ya hace un gran tiempo
la última vez que la amaron.

Sus risas callaron.
Y el poema de sus dientes en canto
que fue danza y fue himno
reposa ahora olvidado
detrás de un par de labios rendidos.
Fue su risa carnaval y velorio
y fue un te odio
y siete veces un te amo.

Sus ojos negros fueron cambiando
y aun en el rincón más oscuro
no logro ya recordarlos.

4 de diciembre de 2009

Me Hablaron

Me hablaron de Luther King,
y de Gandhi, de la libertad y de la paz
pero nunca pude escribir un discurso
y a veces olvido que tengo derechos.

Me hablaron de Marx,
del Che, y de los pueblos,
y también de la guerra
pero nunca pude cambiar este mundo.

De Mandrake me hablaron
y también de Merlín y Houdini
pero nunca he podido
desaparecer mis problemas.

Y del amor ya me hablaron
y de Yoko y de Lennon
¿Pero quien fue el que dijo
Que son del amor los finales felices?

Me hablaron de esperanza
de Ana Frank y del náufrago,
pero nadie escarmienta por cabeza ajena.

Me han hablado de la distancia
de los mensajes de humo
y también los de texto
e incluso de la paloma esa mensajera
pero nunca he podido escribir una carta
y no he atrapado ni un ave ni un indio.

De la trova me han hablado
y de poemas, y de Sabina y de Silvio
pero a veces simplemente
a esos mortales no puedo entenderlos.

Me hablaron del cielo
del diablo, de dios y también del infierno
pero aun estoy vivo
y al diablo no conozco,
y a dios juro le tengo más miedo.
A ese infierno entonces
habría bien que verlo.

Me hablaron de Beethoven,
de la cultura; de Vivaldi y de Mozart
¿Pero quien dijo que yo era tan culto?
¡Que viva Allice Cooper,
The Doors y los Pistols!

Pero cierto día me hablaron de ti
y al carajo todo
mi mente se fue volando de nuevo
y entonces… ¿Para qué diablos sigo escribiendo?

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