27 de octubre de 2009

Esta silla te espera

La verdad no sé ni como llamar a esto, poema le queda un poco grande así que bueno, voy con unas palabras que por ahí riman je je. En estos días no he tenido mucho chance, pero en cuanto pueda, comienzo a postear otras cosillas menos cortavenas jaja, como que ya van pasando las crisis. Sólo que no por eso voy a dejar de postear esto también. En fin, espero les guste. Saludos.


Un rayo de sol anuncia el nuevo día,
y como todos los días, abro de nuevo mi ventana.
Distante y difusa la montaña imponente,
cual frontera me recuerda tu distancia.
A veces quisiera sólo dejar de verla.
Sólo olvidar esta espera y tu existencia.

Algunas mañanas me causas risa.
Un recuerdo de tus chistes se asoma,
y da vueltas en mis ojos por un rato.
Qué más da reírse solo,
si a fin de cuentas sé que lo hago contigo.
Algunas veces me haces parecer
Más tonto de la cuenta.

En sueños me has hecho llorar,
una o dos veces si mal no recuerdo.
Me llamas aunque nunca te encuentro,
sigo tu voz sin nunca poderla encontrar.
¿En realidad me necesitas?
Últimamente no me gusta soñar.

Cuento los días mientras miro tus dibujos
ya todos los conozco de memoria.
Los guardé sin que lo supieras,
pues en la basura ningún valor tendrían.
Las mariposas me recuerdan tu aroma,
y los duendecillos tus fantasías.

Vuelve pronto, esta silla te espera
para tenerte a mi lado mientras te escribo un poema.
Si no puedes, mándame una foto al menos,
tu ausencia agota de temas mis días.

13 de octubre de 2009

Y hoy apareces de nuevo

Me escribes de nuevo, me cuentas que estos días no han sido de los mejores, que nada ha salido como estaba planeado. Sé que no tienes muchas personas a quien decirle cuanto sufres, y a pesar que a veces trato de darte mi apoyo, mis palabras no logran expresar lo que en realidad te quisiera hacer sentir. Sé que es duro para ti no tener alguien que te dé todo el apoyo que necesitas.


En el pasado ya hemos pasado por lo mismo; hablamos cada cierto tiempo, a veces me cuentas todas tus angustias, y a veces soy yo quien termina dejando salir todas mis frustraciones, pero siempre me queda ese sabor a medias de no poder darte un abrazo. Es difícil poder darle apoyo a una persona a la distancia, jamás será lo mismo estar junto a una persona en momentos duros, que sólo decirle, o escribirle unas cuantas palabras frías. Por otro lado preferiría darte un beso en persona a tener que conformarme con recibirlo por correo, aunque debo admitir que un par de labios palpados en una hoja de papel es algo que siempre he deseado recibir.


Hubo un tiempo en el que para ser sincero, me causaste una gran confusión. Fue como un sueño tener de la noche a la mañana una persona como tú, una completa desconocida que de pronto ocupaba ese lugar en mi vida, una persona que de pronto ocupó ese espacio que necesitaba sentir lleno desde hacía un tiempo, pero lo llenaste muy precipitadamente, o al menos yo lo llené de más ilusiones que otra cosa.


Yo te conté que era un iluso, pero aun así alimentaste mis emociones, y un tiempo después, cierto día hace como un año, simplemente cambiaste. En unos cuantos días esa página de éxtasis que escribí con tu inesperada aparición en mi vida, se borró al tiempo que esa mujer que conocí ese día cambiaba de imagen en mi mente y se esfumaba de mi realidad de la misma manera en que apareció un tiempo atrás. No me importa que ese experimento que dios, el diablo, matrix o quien sea que lo hizo con nosotros, no funcionara del todo, de igual manera sigues teniendo un espacio en mi memoria y en mi vida.


Y bueno, a pesar de cualquier situación poco o muy anómala entre este soñador y vos, aquí estoy de nuevo en la mima situación que casi siempre me toca enfrentar. De nuevo me toca tratar de interpretar a la distancia lo que tu corazón me quiere decir, pero la diferencia es que ahora debo interpretar lo que sientes por alguien más, y una vez más dudo de lo que yo debo sentir, mientras te digo que todo estará bien y trato de hacer que no suene tan trillado como suele serlo.


A veces me quedo sin palabras, y únicamente quisiera darte ese abrazo que tantas veces nos hemos quedado debiendo, pues en ocasiones no hay nada que se pueda decir con palabras. A veces termino sintiéndome culpable por no haber estado tan cerca como para que las cosas hubiesen sido de otra manera.


No sé que decir. Cuando te alejaste, pensé que de nuevo bajaba de la nube en la que me habías subido por un tiempo, y tardé un largo rato tratando de olvidar ciertos detalles acerca de ti, y unos cuantos días más tratando inútilmente de atar algunos cabos que nunca pude unir, pero de pronto, después de unos meses de ausencia y aparente olvido, ahí estabas de nuevo, dándome noticias simplemente inesperadas. Al principio quise hacerme el valiente y hacerme creer que para nada me debía importar lo que fueras a hacer, mas necesité cierto tiempo para asimilar la situación.


Talvez lo más difícil de esto es tratar de dar un consejo imparcial, cuando por dentro desearía decirte que lo único que necesitas es estar junto a mí, si bien estoy convencido que sería una enorme mentira. Después del balde de agua fría que tus últimas palabras me trajeron hace un tiempo, por mi propio bien no me quedó más que olvidar cualquier idea, ilusión e incluso recuerdo de esos que me hacían sonreír, y al fin te olvidé, pero hoy de nuevo estás aquí diciéndome que talvez algunas decisiones no han sido las correctas, y que quisieras devolver el tiempo y muchas cosas que ya están hechas.


Hoy me tocó revivir todo lo que creía enterrado en mi interior. Dime cómo hago para controlar lo que debo decir si cada palabra de tu boca me trae recuerdos del cariño que antes podía percibir en tu vos. Nuevamente se me ha hecho ese nudo en la garganta al escuchar A la Orilla de La Chimenea de Sabina, y me frustra saber que no ha cambiado en nada lo que siento.


Quisiera tener una varita mágica, y desaparecer tus problemas, mi consternación y cualquier cosa que nos pueda separar, pero no puedo, además preferiría mejor no meterme de nuevo en el círculo vicioso de tus sentimientos a medio amotinarse. Como te lo he dicho tantas veces, cada vez que necesites aquí estaré, y te juro que te sigo debiendo ese abrazo que tanto me ha costado darte, pero no me hagas sufrir con tu indecisión y los chispazos de esperanza que a veces un “talvez” me hace sentir.

6 de octubre de 2009

Ese famoso primer beso...

Muchas gracias a Chat por tomarme en cuenta en la nominación del meme!


A continuación las reglas para desarrollarlo (todo el copy/paste) :


☼ Contar cómo, dónde y cuando fue su primer beso. Explicar con lujo de detalles.

☼ Contar qué le pareció, ¿le gustó?

¿Cerró los ojos?

Nominar a 5 bloggers más.




Pues bueno, me toca hablar acerca de mi primer beso, pero voy con dos historias diferentes, no es que no me acuerde cual fue primero, pero es más fácil entender el porqué al final.


Beso 1.

Mi primer beso, fue algo más o menos divertido pero eso sí, para nada romántico. Tenía yo como 12, estaba en sexto de la escuela y la cosa es que iba camino a mi casa de la manera más despistada, como suelo hacerlo, cuando un grupo de compañeros y compañeras me dijeron que los acompañara a jugar algo, que la verdad no sabía qué era, pero me pareció interesante la propuesta así que los acompañé. Nos fuimos a un lote baldío que quedaba como a 500 metros de la escuela, aun en ese momento continuaba sin entender para qué nos teníamos que esconder…


Era como un juego de preguntas, la verdad no lo recuerdo del todo bien, pero a final de cuentas el que perdía tenía que besar a otra persona, y adivinen que? Ya después de haberle agarrado el toquecito al juego, como que el chiquito perdía a cada rato je je. Nada romántico, súper singracia. recuerdo que durante los primeros no cerraba los ojos para ver cómo es que iba la vara. Por lo demás no puedo decir mucho, entre esas tres muchachas le robaron la inocencia a este pobre wila tan sano para ese entonces ja ja. De hecho lo único que puedo rescatar de ese acontecimiento es que pude al fin besar a una chavala que fue mi amor platónico durante muchos años, antes y después de ese día.


Esa fue la única vez que le di un beso. A veces me la topo por la calle y me acuerdo entre otras cosas de ese día. Un día de tantos hace ya varios años llegó a mi casa y hablamos por un largo rato, fue bueno sentarnos en la acera a recordar viejos tiempos. Hace tiempo no la veo, creo que la vida no la ha tratado muy bien últimamente, pero bueno, la mayoría del tiempo, cada quien escoge la forma en que quiere vivir. Uno cambia mientras crece.


Recuerdo que un compañero estaba súper picado porque a él no lo invitaron, así que llamó a mi casa a decir lo que estaba haciendo. Ese día fue todo un carnaval el despelote que me hizo mi mamá! je je.


Beso 2.

Esta historia es (¿que digo? ¿Más romántica?) talvez un poco más apegada a algo de verdad. Como galán siempre he sido pésimo, sólo digamos que mi socialización temprana comenzó un poco tarde, y no por eso es que después de viejo sea todo un donjuán.


La cuestión es que tuvo que pasar como tres años, además de alguna que otra confusa situación con una amiga, para que este muchacho después de aquella primera experiencia, pudiera tener al fin algo más cercano a ese juvenil soñado y esperado primer beso.


Todo ocurrió una vez que, junto a un grupo de gente del cole, tenía que hacer un trabajo en la casa de un compañero durante un par de días. Por las cosas de la vida, en ese cuarto con ese montón de gente, nos tocó dormir en la misma cama a ella y a mí. A ella la conocí ese mismo día.


Al principio cero estrés. Ella se durmió casi al instante, por lo tanto muerta estaba toda intención, pero yo no podía dormir del frió, y más o menos después de una hora de estar temblando como perico en un congelador, ella se despertó, y notó en las dificultades que me encontraba, así que decidió compartir su cobija y abrazarme. Claro que para un chavalo virgen a esas alturas de la vida, pues se podrán imaginar el semejante baile con todo y comparsa que mis hormonas se montaron en mi cabeza esa noche.


Mi reacción inmediata fue abrazarla, claro, no debía ser para nada descortés, no todo el tiempo podía dormir abrazado.


Pasamos así por un rato, sólo abrazados. Estaba tan oscuro que no lograba ver siquiera su cara frente a la mía. El silencio era casi fúnebre, todo el mundo dormía menos nosotros, por lo que podía escuchar incluso el sonido de su respiración chocando contra la mía, como creando un puente entre nosotros a través del gran vacío que parecía producir la oscuridad. En realidad para ese momento la tensión por besarla me estaba matando, y entre una mano que va y otra que viene sobre la espalda, y la sensación de su respiración en mi boca, no aguanté más. ¡La besé! Acerqué mis labios a los suyos, y luego de la incertidumbre creada a la espera de su respuesta, ya nos estábamos besando los dos. En ese caso si cerré los ojos. xD


Nos besamos por un largo rato. No pasó nada más que ese beso, yo no me animé y creo ella no quería que sucediera algo más. Sólo nos besamos, y así por algunos días más.


A raíz de eso anduvimos juntos un par de meses, pero creo que un ex novio medio loco y peligroso, además de ciertos toques de inmadurez por parte de los dos, dieron como resultado que al fina no nos hiciéramos novios. A pesar que la quería mucho, algunas cosas no encajaban del todo y fue mejor dejar las cosas hasta ahí. Por supuesto que me dolió, pero que maduros... Mutuo acuerdo y todo!


Supe que ella se casó y se fue a vivir a otro lugar hace unos años ya. Talvez hace como un mes la vi caminado por acá, pero yo iba en carro y cuando logré dar vuelta ya no la pude ver de nuevo. Fue una lástima, dado que ha pasado bastante tiempo desde la última vez que hablamos.


Uno fue el que primero en suceder, pero este es el que realmente considero como el primer beso.


Y bueno ese es mi reporte desde el archivo de anécdotas puberales.


Para ser sincero, no tengo ni idea de a quien nominar para el meme, así que insto a quien guste a que ponga nuestra imaginación a volar y comparta también su historia.



Saludos!

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