22 de julio de 2009

Pescando sueños.

Subí a mi carruaje de remos y recorrí las calles de agua que llevan a la certeza de mi existencia. Llevé una cuerda, tres anzuelos y cinco camarones como carnada. Siempre es bueno echar una cuerda al azar de la vida. Talvez y saque un pez grande esta vez, pensé.

Como pescar sueños requiere de tiempo y paciencia, llevé un lápiz y un papel para tratar de dibujar mi camino mientras mi espera transcurría, al final opté mejor por la cámara de mi celular, porque no soy muy bueno dibujando. En fin, salió mejor esta foto que el dibujo que resultó del tambaleo de las ondas del agua y el temblor de mi mano.

Esperé a que un sueño se enganchara a mi trampa pero fue inútil la espera.... Tres horas después de haber comenzado, nada quizo llegar hasta mí. Fue malo ese día de pesca. Era un primero de Enero. Lo recuerdo bien, pocos inicios de año me he levantado tan temprano y con tanto anhelo como ese día.

Al finalizar el día, volví a casa con mi canasta de fantasías vacía, la misma cuerda, un anzuelo y tres camarones menos. Tarde comprendí que lo poco que tenía, simplemente lo estaba desperdiciando por lanzar mis ilusiones al agua. Terminé con menos de lo que comencé, pero algun día recorreré otra vez esa calle de reflejos en el agua.

21 de julio de 2009

¿Cuantos te quedan por cruzar?


Un puente. Una elección. Cruzar, quedarse, esperar a que alguien te ayude o ayudar a alguien a cruzar....

¿Será que estaré mejor del otro lado? ¿ O talvez sea mejor no arriezgarme y disfrutar de lo que tengo por acá?





¿Cuantos puentes te quedan por cruzar?




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