23 de junio de 2009

¿Recuerdas?

¿Recuerdas el día en que te dije

cuanto me gusta a tu lado pescar?

Lanzar al agua la carnada inconciente,

irresistible por fuera, por dentro letal.

Y esperar.


Esperar a la victima de alimento carente

o talvez inexperta y deseosa a probar,

insinuar la vil trampa por su boca inocente,

insinuar que se puede lo prohibido ignorar.

Y esta hecho.


Al final el pez siempre muere por su boca.

Esta destinado entre todos

el más desdichado a picar

y aunque pueda con todas sus fuerzas luchar

atrapado ya está, y esa red no libera jamás.

Y así su último instante de vida se acaba;

en sus manos feliz lo ve su captor claudicar.


¿En serio no recuerdas ese día?

Dibujaste tu sonrisa de mala en tu boca

y dijiste sin prisa;

¿Sabes? Yo también adoro pescar.


PD. Hasta hoy comprendo tu respeta.

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