7 de diciembre de 2009

Poema para una Amiga Ausente

Como le salvan a uno la tanda los cuadernos viejos. Acomodando el cuarto me encontré esto, es de hace como un par de años.


Con los vientos de aquel mar Caribe
sus negros ojos tornaron
a claros y a opacos
a fugaces y a quietos,
a corales y a cielo.
Y fueron el hielo y el fuego
y ausentes y vivos lloraron.

Su voz encantada fue cambiando
día a día, año con año
y fue dulce y vana
alimento y veneno
y verdad y placebo,
y una casa sin una ventana.
Su voz fue el deseo y el engaño.

Se bañó con el agua del río
y así su cabello castaño
fue corto a veces
y en otras más largo.
Fue una flor y un anzuelo,
y tendió a rubio y fue negro.
Y empapó de carencias y excesos.

De doncella sus manos
la vida fue poco a poco trocando.
Y guardaron celosas golpes y besos,
fueron suaves y ásperas,
fueron un susurro entre los dedos
y ausencia de lluvia en el campo.
Fueron un hola y siete adioses
e injusticia y castigo.
Fueron gloria y pecado.

Su príncipe azul no ha llegado
y de vez en vez algún peón
antes o después,
ha de tomar ese espacio
y ha sido querida,
y ha bailado y volado.
Ha besado y se ha estremecido,
pero ya hace un gran tiempo
la última vez que la amaron.

Sus risas callaron.
Y el poema de sus dientes en canto
que fue danza y fue himno
reposa ahora olvidado
detrás de un par de labios rendidos.
Fue su risa carnaval y velorio
y fue un te odio
y siete veces un te amo.

Sus ojos negros fueron cambiando
y aun en el rincón más oscuro
no logro ya recordarlos.

4 de diciembre de 2009

Me Hablaron

Me hablaron de Luther King,
y de Gandhi, de la libertad y de la paz
pero nunca pude escribir un discurso
y a veces olvido que tengo derechos.

Me hablaron de Marx,
del Che, y de los pueblos,
y también de la guerra
pero nunca pude cambiar este mundo.

De Mandrake me hablaron
y también de Merlín y Houdini
pero nunca he podido
desaparecer mis problemas.

Y del amor ya me hablaron
y de Yoko y de Lennon
¿Pero quien fue el que dijo
Que son del amor los finales felices?

Me hablaron de esperanza
de Ana Frank y del náufrago,
pero nadie escarmienta por cabeza ajena.

Me han hablado de la distancia
de los mensajes de humo
y también los de texto
e incluso de la paloma esa mensajera
pero nunca he podido escribir una carta
y no he atrapado ni un ave ni un indio.

De la trova me han hablado
y de poemas, y de Sabina y de Silvio
pero a veces simplemente
a esos mortales no puedo entenderlos.

Me hablaron del cielo
del diablo, de dios y también del infierno
pero aun estoy vivo
y al diablo no conozco,
y a dios juro le tengo más miedo.
A ese infierno entonces
habría bien que verlo.

Me hablaron de Beethoven,
de la cultura; de Vivaldi y de Mozart
¿Pero quien dijo que yo era tan culto?
¡Que viva Allice Cooper,
The Doors y los Pistols!

Pero cierto día me hablaron de ti
y al carajo todo
mi mente se fue volando de nuevo
y entonces… ¿Para qué diablos sigo escribiendo?

17 de noviembre de 2009

Recuento de un año de vida.

Pues bueno, no sé qué decir. Este mes estoy celebrando que justo hace un año nació este blog, y además de esto, celebro también que tengo nada más y nada menos que doce seguidores, y aunque que desde ayer me dí cuenta, por cuestiones de tiempo hasta hoy pude comenzar con la mención.

Al principio, mi blog ni siquiera tenía gracia para mí mismo, era sólo una chochera que, por mera curiosidad, me dió por abrir para escribir ciertas cosas que tenía por ahí guardadas en un puño de hojas sueltas hace como un año. Pero ahora, mi blog se ha convertido en algo más que un cuaderno de apuntes, ahora es una parte de mi rutina casi diaria. Los motivos y las explicaciones son muchas, pero sólo diré que al principio no esperaba siquiera un comentario, y ahora, doce meses después, tengo hasta seguidores. ¡Eso sí que es un honor!

El primer comentario y el primer seguidor de este blog, son obra de nada más y nada menos que mi amigo WOLVERINE, a quien aun le debo la publicación de un meme (don Wolv no crea no me acuerdo, es sólo que por ratos se me olvida). Ese día me dio por postear unas palabrillas que tenía por ahí guardadas y de pronto suasss! me entra al correo un mensaje diciendo que tengo un comentario en mi blog, a lo que reaccioné diciendo algo así como: "¿que es esa vara...? un comentario en mi blog!!!" Y más me terminó de sorprender que mientras trataba de pensar en qué responder, me ingresó otro comentario, ahora de Dolor de Muelas (quien por cierto, ya hace falta por ticoblogger). Ese día realmente comencé a sentir que tenía un blog (aunque aun no me considero totalmente un blogger)

Como cuatro cambios de plantilla han pasado por encima y por debajo del blog desde que este espacio comenzó a tener importancia para mí, pero aun así los temas no han cambiado en mucho. Debo confesar que desearía poder tocar otros temas, o como dice un compa, perderme en otros mundos, daaaaaaa o algo así, pero siempre termino donde comienzo, y así al final siempre posteo lo que termina saliendo de mi cabeza. Debo empezar a pensar en otras cosas, o al menos, hacer algo para no sonar tan monótono en futuros posts. Quedará este como mi propósito para mi segundo año de vida.

Después de estar escribiendo por un rato, como que las bisagras se me aflojaron y ya sé lo que debo decir, sí, así es!! por lo tanto antes de que se me olvide, dice más o menos así:

Muchas gracias!!!

Muchas gracias a las personas que sacan el rato para dejar un comentario, y a las que no, pues también. Muchas gracias a las personas que son tan valientes como para decir que son seguidores de este blog, y muchas gracias también a las personas que se logran identificar con lo que digo o simplemente les gusta.

Muchas gracias a quienes me leen, porque todas esas muestras de que mi loquera es la loquera de alguien más, son las que siempre me hacen andar viendo cómo puedo mejorar este espacio y también las que siempre me tienen pensando en qué demonios postear nuevo (no no no, nada tiene que ver con esto que yo ya sea como adicto al blog ja ja).

Pues bien, debido al "aparheid" que a veces significa vivir fuera del valle central, se me hace un poco difícil convocar a una reunión blogger, por lo que mejor propongo un brindis virtual, eso sí, debo confesar que por la noche me tomaré un whisky que de virtual nada va a tener.

Saludos!!!

3 de noviembre de 2009

Lo bueno y lo malo de ti.

Lo bueno de ti,
es que eres esa mujer
que sabe siempre estar ahí
en los días cuando más la necesito.

Lo malo de ti,
es que ya no sé cuál de todas las mujeres eres tu.

Lo bueno de ti,
es que me haces al mismo cielo volar
cada vez que me besas así,
y los hilos de plata de la luna me haces tocar.

Lo malo de ti,
es que siempre termino cayendo al suelo
cuando me dejas acercarme demasiado a tu calor.

Lo bueno de ti,
es que basta sólo un movimiento
de tus ojos en el aire
para hacer que este simulacro de amante
se pierda de las palabras en los mares
y te escriba cientos de cartas y poemas,
e incluso a veces uno de esos tan baratos cuentos.

Lo malo de ti,
es que eres la mujer más fría de este planeta,
y nunca logro hacerte sentir lo que por dentro siento.

Lo bueno de ti,
es que me hace sentir como un loco
cuando me permites al fin besar
esas piernas sabor a frutos salvajes.
Como me encanta tu cuerpo desnudo,
cuando me lo como a besos poco a poco.

Lo malo de ti,
es que en todos nuestros momentos de pasión,
no me besas, ni me amas.
Pareces lejana siempre, como un recuerdo ausente.

Lo bueno de ti,
es que eres esa suma
de todas las mujeres que he amado.
Eres esa mujer perfecta,
llena de lujuria, caricias y pecado.
Eres la mujer que cuenta ya por miles,
mis secretos y mis alegrías,
mis triunfos y mis fracasos.

Lo malo de ti, mi musa tan difusa,
es que eres sólo un espíritu en mi mundo,
y solamente tienes vida mientras sueño.

27 de octubre de 2009

Esta silla te espera

La verdad no sé ni como llamar a esto, poema le queda un poco grande así que bueno, voy con unas palabras que por ahí riman je je. En estos días no he tenido mucho chance, pero en cuanto pueda, comienzo a postear otras cosillas menos cortavenas jaja, como que ya van pasando las crisis. Sólo que no por eso voy a dejar de postear esto también. En fin, espero les guste. Saludos.


Un rayo de sol anuncia el nuevo día,
y como todos los días, abro de nuevo mi ventana.
Distante y difusa la montaña imponente,
cual frontera me recuerda tu distancia.
A veces quisiera sólo dejar de verla.
Sólo olvidar esta espera y tu existencia.

Algunas mañanas me causas risa.
Un recuerdo de tus chistes se asoma,
y da vueltas en mis ojos por un rato.
Qué más da reírse solo,
si a fin de cuentas sé que lo hago contigo.
Algunas veces me haces parecer
Más tonto de la cuenta.

En sueños me has hecho llorar,
una o dos veces si mal no recuerdo.
Me llamas aunque nunca te encuentro,
sigo tu voz sin nunca poderla encontrar.
¿En realidad me necesitas?
Últimamente no me gusta soñar.

Cuento los días mientras miro tus dibujos
ya todos los conozco de memoria.
Los guardé sin que lo supieras,
pues en la basura ningún valor tendrían.
Las mariposas me recuerdan tu aroma,
y los duendecillos tus fantasías.

Vuelve pronto, esta silla te espera
para tenerte a mi lado mientras te escribo un poema.
Si no puedes, mándame una foto al menos,
tu ausencia agota de temas mis días.

13 de octubre de 2009

Y hoy apareces de nuevo

Me escribes de nuevo, me cuentas que estos días no han sido de los mejores, que nada ha salido como estaba planeado. Sé que no tienes muchas personas a quien decirle cuanto sufres, y a pesar que a veces trato de darte mi apoyo, mis palabras no logran expresar lo que en realidad te quisiera hacer sentir. Sé que es duro para ti no tener alguien que te dé todo el apoyo que necesitas.


En el pasado ya hemos pasado por lo mismo; hablamos cada cierto tiempo, a veces me cuentas todas tus angustias, y a veces soy yo quien termina dejando salir todas mis frustraciones, pero siempre me queda ese sabor a medias de no poder darte un abrazo. Es difícil poder darle apoyo a una persona a la distancia, jamás será lo mismo estar junto a una persona en momentos duros, que sólo decirle, o escribirle unas cuantas palabras frías. Por otro lado preferiría darte un beso en persona a tener que conformarme con recibirlo por correo, aunque debo admitir que un par de labios palpados en una hoja de papel es algo que siempre he deseado recibir.


Hubo un tiempo en el que para ser sincero, me causaste una gran confusión. Fue como un sueño tener de la noche a la mañana una persona como tú, una completa desconocida que de pronto ocupaba ese lugar en mi vida, una persona que de pronto ocupó ese espacio que necesitaba sentir lleno desde hacía un tiempo, pero lo llenaste muy precipitadamente, o al menos yo lo llené de más ilusiones que otra cosa.


Yo te conté que era un iluso, pero aun así alimentaste mis emociones, y un tiempo después, cierto día hace como un año, simplemente cambiaste. En unos cuantos días esa página de éxtasis que escribí con tu inesperada aparición en mi vida, se borró al tiempo que esa mujer que conocí ese día cambiaba de imagen en mi mente y se esfumaba de mi realidad de la misma manera en que apareció un tiempo atrás. No me importa que ese experimento que dios, el diablo, matrix o quien sea que lo hizo con nosotros, no funcionara del todo, de igual manera sigues teniendo un espacio en mi memoria y en mi vida.


Y bueno, a pesar de cualquier situación poco o muy anómala entre este soñador y vos, aquí estoy de nuevo en la mima situación que casi siempre me toca enfrentar. De nuevo me toca tratar de interpretar a la distancia lo que tu corazón me quiere decir, pero la diferencia es que ahora debo interpretar lo que sientes por alguien más, y una vez más dudo de lo que yo debo sentir, mientras te digo que todo estará bien y trato de hacer que no suene tan trillado como suele serlo.


A veces me quedo sin palabras, y únicamente quisiera darte ese abrazo que tantas veces nos hemos quedado debiendo, pues en ocasiones no hay nada que se pueda decir con palabras. A veces termino sintiéndome culpable por no haber estado tan cerca como para que las cosas hubiesen sido de otra manera.


No sé que decir. Cuando te alejaste, pensé que de nuevo bajaba de la nube en la que me habías subido por un tiempo, y tardé un largo rato tratando de olvidar ciertos detalles acerca de ti, y unos cuantos días más tratando inútilmente de atar algunos cabos que nunca pude unir, pero de pronto, después de unos meses de ausencia y aparente olvido, ahí estabas de nuevo, dándome noticias simplemente inesperadas. Al principio quise hacerme el valiente y hacerme creer que para nada me debía importar lo que fueras a hacer, mas necesité cierto tiempo para asimilar la situación.


Talvez lo más difícil de esto es tratar de dar un consejo imparcial, cuando por dentro desearía decirte que lo único que necesitas es estar junto a mí, si bien estoy convencido que sería una enorme mentira. Después del balde de agua fría que tus últimas palabras me trajeron hace un tiempo, por mi propio bien no me quedó más que olvidar cualquier idea, ilusión e incluso recuerdo de esos que me hacían sonreír, y al fin te olvidé, pero hoy de nuevo estás aquí diciéndome que talvez algunas decisiones no han sido las correctas, y que quisieras devolver el tiempo y muchas cosas que ya están hechas.


Hoy me tocó revivir todo lo que creía enterrado en mi interior. Dime cómo hago para controlar lo que debo decir si cada palabra de tu boca me trae recuerdos del cariño que antes podía percibir en tu vos. Nuevamente se me ha hecho ese nudo en la garganta al escuchar A la Orilla de La Chimenea de Sabina, y me frustra saber que no ha cambiado en nada lo que siento.


Quisiera tener una varita mágica, y desaparecer tus problemas, mi consternación y cualquier cosa que nos pueda separar, pero no puedo, además preferiría mejor no meterme de nuevo en el círculo vicioso de tus sentimientos a medio amotinarse. Como te lo he dicho tantas veces, cada vez que necesites aquí estaré, y te juro que te sigo debiendo ese abrazo que tanto me ha costado darte, pero no me hagas sufrir con tu indecisión y los chispazos de esperanza que a veces un “talvez” me hace sentir.

6 de octubre de 2009

Ese famoso primer beso...

Muchas gracias a Chat por tomarme en cuenta en la nominación del meme!


A continuación las reglas para desarrollarlo (todo el copy/paste) :


☼ Contar cómo, dónde y cuando fue su primer beso. Explicar con lujo de detalles.

☼ Contar qué le pareció, ¿le gustó?

¿Cerró los ojos?

Nominar a 5 bloggers más.




Pues bueno, me toca hablar acerca de mi primer beso, pero voy con dos historias diferentes, no es que no me acuerde cual fue primero, pero es más fácil entender el porqué al final.


Beso 1.

Mi primer beso, fue algo más o menos divertido pero eso sí, para nada romántico. Tenía yo como 12, estaba en sexto de la escuela y la cosa es que iba camino a mi casa de la manera más despistada, como suelo hacerlo, cuando un grupo de compañeros y compañeras me dijeron que los acompañara a jugar algo, que la verdad no sabía qué era, pero me pareció interesante la propuesta así que los acompañé. Nos fuimos a un lote baldío que quedaba como a 500 metros de la escuela, aun en ese momento continuaba sin entender para qué nos teníamos que esconder…


Era como un juego de preguntas, la verdad no lo recuerdo del todo bien, pero a final de cuentas el que perdía tenía que besar a otra persona, y adivinen que? Ya después de haberle agarrado el toquecito al juego, como que el chiquito perdía a cada rato je je. Nada romántico, súper singracia. recuerdo que durante los primeros no cerraba los ojos para ver cómo es que iba la vara. Por lo demás no puedo decir mucho, entre esas tres muchachas le robaron la inocencia a este pobre wila tan sano para ese entonces ja ja. De hecho lo único que puedo rescatar de ese acontecimiento es que pude al fin besar a una chavala que fue mi amor platónico durante muchos años, antes y después de ese día.


Esa fue la única vez que le di un beso. A veces me la topo por la calle y me acuerdo entre otras cosas de ese día. Un día de tantos hace ya varios años llegó a mi casa y hablamos por un largo rato, fue bueno sentarnos en la acera a recordar viejos tiempos. Hace tiempo no la veo, creo que la vida no la ha tratado muy bien últimamente, pero bueno, la mayoría del tiempo, cada quien escoge la forma en que quiere vivir. Uno cambia mientras crece.


Recuerdo que un compañero estaba súper picado porque a él no lo invitaron, así que llamó a mi casa a decir lo que estaba haciendo. Ese día fue todo un carnaval el despelote que me hizo mi mamá! je je.


Beso 2.

Esta historia es (¿que digo? ¿Más romántica?) talvez un poco más apegada a algo de verdad. Como galán siempre he sido pésimo, sólo digamos que mi socialización temprana comenzó un poco tarde, y no por eso es que después de viejo sea todo un donjuán.


La cuestión es que tuvo que pasar como tres años, además de alguna que otra confusa situación con una amiga, para que este muchacho después de aquella primera experiencia, pudiera tener al fin algo más cercano a ese juvenil soñado y esperado primer beso.


Todo ocurrió una vez que, junto a un grupo de gente del cole, tenía que hacer un trabajo en la casa de un compañero durante un par de días. Por las cosas de la vida, en ese cuarto con ese montón de gente, nos tocó dormir en la misma cama a ella y a mí. A ella la conocí ese mismo día.


Al principio cero estrés. Ella se durmió casi al instante, por lo tanto muerta estaba toda intención, pero yo no podía dormir del frió, y más o menos después de una hora de estar temblando como perico en un congelador, ella se despertó, y notó en las dificultades que me encontraba, así que decidió compartir su cobija y abrazarme. Claro que para un chavalo virgen a esas alturas de la vida, pues se podrán imaginar el semejante baile con todo y comparsa que mis hormonas se montaron en mi cabeza esa noche.


Mi reacción inmediata fue abrazarla, claro, no debía ser para nada descortés, no todo el tiempo podía dormir abrazado.


Pasamos así por un rato, sólo abrazados. Estaba tan oscuro que no lograba ver siquiera su cara frente a la mía. El silencio era casi fúnebre, todo el mundo dormía menos nosotros, por lo que podía escuchar incluso el sonido de su respiración chocando contra la mía, como creando un puente entre nosotros a través del gran vacío que parecía producir la oscuridad. En realidad para ese momento la tensión por besarla me estaba matando, y entre una mano que va y otra que viene sobre la espalda, y la sensación de su respiración en mi boca, no aguanté más. ¡La besé! Acerqué mis labios a los suyos, y luego de la incertidumbre creada a la espera de su respuesta, ya nos estábamos besando los dos. En ese caso si cerré los ojos. xD


Nos besamos por un largo rato. No pasó nada más que ese beso, yo no me animé y creo ella no quería que sucediera algo más. Sólo nos besamos, y así por algunos días más.


A raíz de eso anduvimos juntos un par de meses, pero creo que un ex novio medio loco y peligroso, además de ciertos toques de inmadurez por parte de los dos, dieron como resultado que al fina no nos hiciéramos novios. A pesar que la quería mucho, algunas cosas no encajaban del todo y fue mejor dejar las cosas hasta ahí. Por supuesto que me dolió, pero que maduros... Mutuo acuerdo y todo!


Supe que ella se casó y se fue a vivir a otro lugar hace unos años ya. Talvez hace como un mes la vi caminado por acá, pero yo iba en carro y cuando logré dar vuelta ya no la pude ver de nuevo. Fue una lástima, dado que ha pasado bastante tiempo desde la última vez que hablamos.


Uno fue el que primero en suceder, pero este es el que realmente considero como el primer beso.


Y bueno ese es mi reporte desde el archivo de anécdotas puberales.


Para ser sincero, no tengo ni idea de a quien nominar para el meme, así que insto a quien guste a que ponga nuestra imaginación a volar y comparta también su historia.



Saludos!

22 de septiembre de 2009

Hoy se fue

Hoy se fue.


Hoy se fueron los ratos de café por la mañana, se fueron las tardes de bromas y de risas y se fueron también las noches de mutua fortaleza. Hoy se fueron gratos momentos de mi vida.


Hoy se fue la sonrisa que hacía ceder mi ceño y mis peores enojos, para dar paso recíprocamente a otra sonrisa. Hoy se fue la palmadita en la espalda que te hace saber que no estás solo en los momentos difíciles, y también ese abrazo que te llena de confianza por más frágiles que sean esos brazos. Hoy se fue el apoyo y la motivación que hasta hoy hacía más llevadero mi día con día.


No se fue lejos, pero a fin de cuentas se fue. Se fue, y volveré a quedar solo entre toda esta gente. Se fue y mi vida se volverá a quedar estancada en el hueco del que me sacaban sus ganas de vivir. Sé que la volveré a ver, pero ya no estará tan cerca de mí cuando la necesite.


Recuerdo el día que nos conocimos (aunque parece que la había conocido desde hacía mucho tiempo atrás). Se asomó curiosa, como inocente, por mi puerta y sólo me preguntó por mi nombre, ese fue el principio. Unos minutos y unas cuantas palabras fueron suficientes para que naciera un enorme lazo entre nosotros.


Hoy se fue, y aunque practiqué mis palabras una y otra vez antes de ese momento, no pude decir ni una de ellas. Un beso y un fuerte abrazo fueron culpables de no poder decir nada más. Me prometí a mí mismo no derramar una lágrima, si bien confieso que me costó un poco. Tantas extrañas emociones encerradas en ese instante, expresaron más que todo lo que pude haber dicho durante un largo tiempo. Creo que ese beso quiso decir “volveré”, por lo tanto al menos tengo una razón para mantenerme esperando el día en que la vuelva a ver.


Hoy se fue, y aunque yo seguiré acá, se ha llevado con ella sin saberlo, una parte de mí.

18 de septiembre de 2009

Un chancho de coco para Chat

Como lo prometido es deuda, acá está el chancho de coco joven Gatica.



Una de frente.



He aquí al fotogénico y galán chancho en una de sus mejores poses je je.



Mostrando la cola. No podía faltar.



El que lo hizo estaba tan loco que las patas son unas conchas.


Bueno Chat viste que no era paja? ja ja. Espero te guste.


Saludos.

16 de septiembre de 2009

La Noche del Peregrino

Hola Gente. Como las clases empezaron hasta esta semana, tuve unas noches bastante libres en mi casa, así que me senté frente a la computadora y bueno, salió esto. Siempre me ha gustado las letras, y aunque soy más aficionado que otra cosa, pués aquíl les traigo este pequeño (ni tanto) cuento a ver qué me dicen. Está un poco largo. Ahí me cuentan qué les parece. Saludos.



La Noche del Peregrino



Lo único visible desde ese punto era un camino que daba a una inmensa laguna a través de unos cuantos minutos de selva. El rancho estaba clavado en un claro, en la inmensidad de la selva tropical del atlántico. Alrededor de la cabaña había sembrados unos cuantos árboles de cacao además de otros desconocidos árboles frutales.


Al ver la estructura recordé inmediatamente una vieja casa de madera abandonada que estaba junto a la casa de mi abuelo. Esa casa fue uno de mis mayores temores durante mi infancia, siempre llena de misterio, silencio y de sombras efímeras.


El refugio tenía aspecto de haber estado deshabitado por un largo tiempo. Al menos tres o cuatro años nos indicó Juan, un guía indígena del lugar, antes de abandonarnos adentrándose de nuevo en el bosque para volver el día siguiente por nosotros. El galerón estaba formado por unas cuantas latas sostenidas por vigas de madera internas, semidestruidas por el comegén. El techo estaba hecho de hojas de una especie de palma que abunda en la zona, pero de tanta agua brisa y abandono, el sol se colaba fácilmente por entre los huecos que se habían formado entre las trenzas de hojas, formando un inusual espectáculo de círculos y líneas de luz entre la oscuridad del vacío y el piso de tierra de la parte interior. Sólo debíamos pasar una noche ahí, lo cual no me llenada de mucha satisfacción.


Y el día ya casi no es día. Calló la tarde sobre las copas de los árboles y el sol agotó sus últimos reflejos sobre las pequeñas ondas de agua en el amplio pozo de cristales, que se hace un solo mundo contra la montaña entre los interminables muros de ramas acuáticas de los manglares. De pronto, entre la inmensa oscuridad que se encarga de cubrir de tristeza lo que horas antes fue una fusión de verde, celeste y un poco de rojo, aparece una radiante luz en el gris del cielo, en medio de ese místico tránsito mitad día mitad tiniebla. Valiente entre todas aparece la primera estrella de la noche, parpadeando entre la gigantesca sombra y las ramas de los almendros y los laureles, como batallando por no ver apagarse su luz. Poco a poco después de esta, comienza en el cielo a verse toda una secuencia de pequeñas luces que van dando forma a lo que los hombres hemos llamado constelaciones.


Poco a poco se hizo de noche, y se sentía extraño tener que buscar una candela para poder verse incluso las manos después de haberse puesto el sol. Una vez acomodadas todas las nuevas sombras del monte y todas las nuevas luces del firmamento, quedaba muy poco por hacer entre tanta tranquilidad. Por un momento parecía que todo lo despierto hasta ahora, se había dormido junto con el sol, pero otro mundo despierta cuando el día duerme. Miles de fascinantes sonidos invaden el silencioso anochecer de la selva. Un grillo es el primero en afinar el concierto, luego; la voz del sapo, que aunque por sí sola parecería desafinada, toma su lugar dentro de la compleja sinfonía.


A lo lejos es fácil inclusive escuchar a las endemoniadas aves nocturnas cuales espectros de la noche, con su misterioso cantar, creando ese aspecto tenebroso de la selva primitiva e impenetrable, siempre llena de misterios. Después de ellos, la noche se llena del nuevo canto, ahora nocturno, de los miles de habitantes del bosque.


La pesca es buena después de las dos de la mañana, según dicen los nativos del lugar. A la una y treinta saldríamos del rancho, caminaríamos diez minutos por el sendero entre la montaña y luego abordaríamos el bote que estaba escondido en las gambas de un gigantesco árbol de gavilán a la orilla de un canal que desemboca en la laguna, cuya existencia muy pocos conocen. Había que descansar para poder darle batalla a los peces y a los mosquitos, por lo que la tranquilidad de la agreste montaña ayudaría a dormir un poco hasta la hora de levantarnos por la madrugada.


Felipe se acostó a dormir sobre una lata de zinc en el suelo, Alberto sacó una incómoda hamaca que cargó por toda la selva, sólo para dormir lejos del suelo y por lo tanto, según él, lejos de las culebras. Yo encontré unas tablas secas y me recosté ahí sin el mínimo problema. Lo único que comimos fue unas galletas que compramos en el último pueblo. Hablamos una rato, y las siete de la noche estábamos todos ya dormidos, cansados del largo viaje de día y medio desde la cuidad.


A mitad de la noche, escuchamos entre las ramas la presencia de un visitante peregrino de la montaña. Todos despertamos al instante. Un sonido extraño, entrecortado, delataba su agitada respiración inclusive a la distancia. De pronto, la respiración se detiene, y tarda varios segundos en silencio, con una dimensión casi de horas, para comenzar de nuevo a percibirse. Ahora el sonido se multiplica entres los árboles, y en cuestión de segundos todo un ejercito se encuentra rodeando la cabaña, emitiendo una hasta ahora desconocida vibración en el aire del lugar. Se siente el miedo en la habitación., casi se podría tocar con los dedos la tensión en la atmósfera del lugar.


Sería muy estúpido salir a tratar de averiguar qué estaba pasando allá afuera en medio de la noche, sin más respaldo que nuestra espalda. Decidimos pasar la noche en vela, despiertos a la espera de que la legión fuera de la cabaña hiciera su próximo movimiento.


Entre las hendijas de las latas del rancho sólo lográbamos ver sombras en constante movimiento, relevándose lentamente entre la profundidad del bosque. Teníamos que esperar hasta los primeros rayos del sol para poder salir con un poco más de seguridad del rancho, pues sin duda nos superaban en número. Mientras amanecía teníamos que idear un plan de escape. ¿Quiénes serían esas personas? ¿Quién les habría dicho que estábamos ahí? ¿Habría sido el guía? ¿Qué querían de nosotros? Sólo debíamos esperar.


Miles de fantasmales ideas pasaron por nuestras cabezas durante todo ese tiempo. Poco faltó para que Alberto comenzara a delirar con tantas cosas que se le venían a la cabeza, al ver esas sombras por entre las hendiduras de las paredes. Felipe se mantuvo callado, sentado en una esquina, con los brazos rodeando sus piernas, los dientes apretados y la mirada perdida, sólo movía sus labios, pero no producía ningún sonido. La hipertensión y la necesidad de un cigarro, me estaban empezando a jugar una mala pasada, pero debíamos resistir fuertes.


La luna salió alrededor de las tres. A pesar de la ayuda que la noche nos prestaba ahora con un poco más de luz, no logramos ver más que cuerpos torpes alrededor de nuestro resguardo, caminado como espectros sin vida en busca de algún alma perdida de la cual apoderarse para consumirla en el mismo infierno. Otras veces sólo se arrastraban. Buscaban algo que les fuera de valor entre los troncos volcados junto a la cabaña, pero no se animaban a irrumpir en ella. Algunas veces se les veía pelear entre ellos, luchaban en el suelo constantemente. Lo más interesante es que pesar de todo, algo les obligaba a quedarse afuera, a la espera de nuestra debilidad. Aun con luz de la luna seguían siendo tan obscuros como la noche.


Los primeros rayos del sol comenzaron a asomarse a las cinco con diez de la mañana. Los tres pescadores seguíamos atrincherados en ese cuarto estrecho, a la espera de algún movimiento desde afuera. Estábamos intrigados ante el misterio de saber lo que nos sucedería al salir, pero al fin decidimos que lo mejor era tratar de hablar con ellos. Felipe, después de haber estado tan calmado, estaba ahora desesperado por enfrentarlos, pero Alberto y yo no estábamos tan convencidos de querer salir de esa manera tan apresurada del refugio.


Después de haberlo discutido por un rato, a las cinco y cuarenta y tres abrimos la puerta del rancho. De pronto, todo el ruido producido por el batallón formado a nuestro alrededor se quedó en total silencio, y antes de haber abierto la puerta por completo, nadie de todos los moradores antes presentes estaba ya a la vista. En ese momento no sabíamos que hacer. Se percibían muy poco preocupados de nosotros cuando estábamos dentro, pero de pronto la presencia de tres insignificantes personas era suficiente para hacer esconderse a tantas. Al menos eso pensábamos.


Caminamos hacia el exterior de la cabaña de manera muy prudente, después de tres eternos minutos parados en mitad del claro en pleno silencio, de la nada, como una flecha sin rumbo, Felipe corrió despavorido hacia el interior de la choza. ¡Nos van a atacar! ¡Por eso se esconden! ¡Nos van a atacar!- Gritaba mientras parecía volar sobre el fangoso terreno. Nos quedamos atónitos ante tan repentina y apresurada reacción, pero no tuvimos más opción que seguirlo en medio de la forzosa huida.


Una vez de nuevo en el rancho, Felipe nos contó que tiempo atrás había escuchado acerca de los cazadores de una tribu que habita la zona. Eran caníbales y se llamaban Choawaos. Caníbales que se caminan entre la noche hasta encontrar a sus presas totalmente descuidadas de su presencia entre la montaña. Se camuflan en el bosque hasta que la presa está lo suficientemente cerca como para atacarla sin oponer la mínima resistencia. Decidimos quedarnos otro tiempo en el interior del rancho para detallar mejor nuestro plan, ante la nueva amenaza que representaban nuestros visitantes.


A las ocho de la mañana todo el bosque estaba en un tenso y seco silencio. Hacía ya más de dos horas desde que escuchamos por última vez a nuestros cazadores. Ya ni siquiera los pájaros del día anterior cantaban su canción de agua. Decidimos que era tiempo de emprender la huida entre el sendero hasta llegar a la laguna, y de ahí correr hasta el canal donde se encontraba el bote, dado que una vez en el agua sería más fácil escapar. Cinco minutos fue el tiempo que calculamos suficiente para poder completar todo el recorrido. Juntamos todas nuestras cosas y aunque para esa hora ya el hambre y el sueño perdido nos estaban empezando a afectar, ya habíamos dado por descartada la pesca e indudablemente cualquier descanso hasta estar a salvo.


Abrimos la puerta de nuevo, todo alrededor era calma. Resolvimos recorrer la parte del claro caminado lentamente para no hacer ruido con las hojas secas, y correr como alma que lleva el diablo una vez protegidos por la estrechez del sendero. Cuando estábamos a punto de salir del claro, un objeto pequeño y duro, como una piedra, impactó mi cabeza por la parte de atrás. Era una semilla. Felipe comenzó a gritar de una manera más desesperada que valiente. ¡Desgraciados! ¡Vengan por mí de una vez!- Mientras caminaba alrededor del rancho como tratando de que todos los que estaban escondidos lo pudieran ver bien, como en forma de auditorio. Alberto y yo nos quedamos inmóviles.


En esos momentos, parado en medio claro, yo me preguntaba en mis adentros: ¿De donde había venido eso? ¿Por qué un caníbal me estaba atacando con una semilla? Pocos minutos después, una negra nube de cientos de semillas volaba desde el verde profundo del bosque en dirección a nosotros, no tuvimos oportunidad de defendernos. El ataque fue rápido y certero, Felipe tenía un enorme chichón en la frente, Alberto tenía un ojo lastimado, y yo un labio roto debido a una enorme semilla de algún fruto extraño de la montaña. Después de tan poco usual evento, no nos cabía en la cabeza porqué esos desconocidos nos atacaban con semillas, pudiendo haber utilizado lanzas, dardos envenenados o incluso flechas.


Totalmente resignados a morir ahí a manos de los invisibles caníbales, dejamos caer todo al suelo, alzamos las manos y nos hincamos en son de rendición. Nos dimos cuenta que de nada nos valía resistirnos, estábamos rodeados. El silencio reinada nuevamente en el bosque. De repente, entre las ramas del bosque apareció una figura humana, era Juan, el guía que nos había traído el día anterior a ese lugar. En ese momento todo estaba claro. Juan era parte de los Choawaos. Juan había planeado el ataque desde el mismo momento que nos dejó solos en el bosque.


¿Cómo ir con la pesca? ¿Ver que buenos bagres se sacan acá? ¿Qué hacer así en el suelo? ¡Levántense!- Dijo muy tranquilo el hombre. ¡Ya sabemos de qué se trata todo esto!- Respondió Felipe – ¡Mátenos de una vez caníbal!- En ese momento Juan soltó una sorprendente carcajada, no podía parar de reírse, parecía que algún extraño espíritu había invadido el cuerpo de ese hombre en ese instante. Se debe ser bastante sádico y cínico para ser caníbal- Pensaba yo con mi pésimo sentido del humor.


De repente todo el bosque volvió a quedar en silencio. Lo único que se podía escuchar era el sudor bajando por nuestros rostros, y el viento sacudiendo las ramas. Juan había logrado tomar aire después de sus incomprensibles y extensas carcajadas. Sólo queríamos saber qué iba a ser de nosotros, y estábamos a merced de ese viejo loco que se burlaba de nosotros en nuestra propia cara. -Pónganse de pie- Dijo de pronto el hombre, a lo que accedimos sin siquiera preguntar. -¿Qué ver a su alrededor? ¡Respondan!- Pues nada ¡No vemos nada!- Respondió Alberto. –Ese ser mi punto- Añadió el indio- No haber nada ahí.


Las palabras del hombre fueron un alivio momentáneo. No había ningún batallón ahí afuera, lo que rápidamente generó nuevas dudas en nuestras mentes –Entonces ¿Quién nos lanzó todas esas semillas? ¿Usted nos va a comer?- Preguntó Felipe. El indio quiso comenzar a reír otra vez al ver nuestra cara de total aturdimiento, pero contuvo su risa para explicarnos. –Ustedes sólo buscar el peligro de frente, pero no recordar que bosque ser alto y muchos que vivir en la montaña correr como cabro por las ramas. Yo no querer comer a nadie. Ellos tampoco querer. Mirar para arriba- Dijo el viejo mientras señalaba hacia el cielo con su dedo índice.


No podíamos creer lo que nuestros ojos estaban viendo. En las copas de los árboles se columpiaban como acróbatas de circo decenas de monos cariblancos. Algunos saltaban jugando de una rama a otra, mientras otros monos no nos perdían de vista ni un segundo. – ¡Ellos ser quienes querer comer a ustedes!- Fue lo único que pudo decir el guía antes de soltar la risa nuevamente. Habíamos sido atrincherados y asustados casi al borde del infarto por un grupo de inofensivos monos. El viejo nos explicó que los árboles frutales alrededor del rancho eran utilizados por los monos para alimentarse, y no les gustaba que nadie los rondara, pero eran tan miedosos que subían a las copas de los árboles a lanzar semillas a quienes se acercaran a su alimento.


Ese día estábamos tan cansados y con tanto coraje, que a pesar de no correr el mínimo peligro, decidimos, olvidar por un largo tiempo la idea de pasar otro día más en el bosque. Con respecto al guía, tenía toda la razón de burlarse de la situación en la que nos encontró. De hecho no podemos contener la risa cada vez que hablamos acerca de dicha experiencia.

4 de septiembre de 2009

Toma mi mano.

Vamos, toma mi mano- Me llevas.

Acompáñame en mi camino.

¿Dónde vamos? Pregunto.

-¡Eso no importa!- Me regañas.

Caminemos juntos sin destino.


Sostente. Un, dos, tres. ¡Ahora!

¡Crucemos la calle de prisa!

¡Pero que lento!- Sonriente me gritas,

desde el otro lado de la calle.

Yo aprecio mi vida- Respondo.

Mientras me absorbe tu sonrisa.


Vamos por helado- Me dices.

¡Humm! ¿Qué tal uno de fresa?-

(La verdad, poco me importa los sabores,

mientras sea con tigo, lo disfrutaré)

Está bien. Que sea de fresa.

(Aunque en realidad prefiero los azules)


¿Cuantas historias podrán tener

las aceras por donde pasamos?

¡Si ya basta con la tuya y con la mía!

¿Podrá esta acera en unos años

recordar quién era quién entre nosotros?

Sin duda nuestra historia

será de las más recordadas.


Cada vez que pase por aquí

Aun no teniéndote junto a mí,

recordaré muy bien este día.



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